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El 24,5% de la población en edad de trabajar en Colombia usó inteligencia artificial generativa en el primer trimestre de 2026, según el AI Economy Institute de Microsoft. En el primer semestre de 2025 era 20,4%. Puesto 41 entre 147 economías, por encima del promedio mundial y de Chile, Argentina, México y Brasil.
La adopción avanza persona por persona. La estrategia, empresa por empresa. Las personas van ganando.
Mientras los empleados incorporan la IA a su rutina, las organizaciones compran la transformación por partes. Una licencia. Una consultoría. Un piloto. Como si la estrategia fuera algo que se descarga.
Michael Polanyi dejó en La dimensión tácita, de 1966, la frase que debería colgar en la pared de todo comité de transformación: podemos saber más de lo que podemos decir. Usted reconoce un rostro entre mil sin poder explicar cómo. El operario oye la falla antes de que el tablero la marque. Ese conocimiento existe, opera, produce resultados. Y no cabe en un manual. Polanyi lo llamó conocimiento tácito. No viaja en documentos. Viaja dentro de tareas que, vistas desde afuera, parecen puro trámite. La revisión aburrida donde un veterano forma al aprendiz. La salida a campo donde se aprende a escuchar una falla.
Automatizar una tarea es barato. Lo caro es lo que esa tarea sostenía sin que nadie lo hubiera escrito. Cuando la tarea desaparece, el saber se va con ella. Y nadie lo nota, porque nunca estuvo en ningún sistema.
El costo ya tiene medida. The Lancet Gastroenterology & Hepatology publicó en 2025 un estudio con 19 endoscopistas expertos en cuatro centros de Polonia. Tras meses asistidos por IA, su tasa de detección de adenomas sin asistencia cayó de 28,4% a 22,4%. Una reducción relativa de 20%. Nadie decidió desaprender. La capacidad se atrofió en silencio mientras los indicadores del proyecto mejoraban.
En un experimento de METR con 246 tareas reales, desarrolladores tardaron 19% más usando IA y creyeron haber ido 20% más rápido. Treinta y nueve puntos entre lo que pasó y lo que sintieron. Midiendo su propio oficio.
Es medicina y software porque ahí alguien midió el deterioro. El mecanismo no tiene nada de médico. ¿Cuál es su métrica del otro lado? Si solo mide lo que ahorra, ¿cómo sabría que está perdiendo?
Las preguntas para su comité: ¿qué de su gente no aparece en ningún sistema y aun así sostiene la operación? ¿Qué aprende alguien nuevo haciendo la tarea que están por automatizar, y dónde lo aprenderá mañana? ¿Qué capacidad humana hay que conservar para supervisar el sistema en dos años? Si nadie la nombró en el caso de negocio, la supervisión será una firma.
¿Está formando gente que usa IA o gente que decide sobre la IA?
La IA aprende lo que su empresa pudo decir. Lo que no pudo decir se conserva o se pierde.
Una organización no pierde su saber por adoptar inteligencia artificial. Lo pierde el día en que deja de decidir qué conserva.
En el 2022 argumenté que Gustavo Petro iba a resultar lo PEOR que había visto Colombia en su historia. No me equivoqué
En pesos corrientes, el gobierno consume (16,5% del PIB en el trimestre) más de lo que el país invierte (15,5% del PIB en inversión fija)