Analistas

Retos en materia de gobernanza…

Colombia vivirá en contados días uno de los comicios más importantes y trascendentales de los últimos años. Los gobernantes electos el próximo domingo serán los responsables de administrar y gestionar las políticas públicas durante el primer periodo del posconflicto, un periodo fundamental para la consolidación del eventual acuerdo de paz. La sociedad  colombiana tiene en sus manos la opción de elegir a los mandatarios más idóneos para fortalecer la gobernanza y la capacidad institucional y para generar procesos sólidos de reconciliación social y económica desde el ámbito regional, por años testigo de la violencia y la desigualdad.    

Desde hace dos décadas y media Colombia está inmersa en un proceso de descentralización bajo el precepto que este proceso garantiza una mejor focalización de las políticas públicas en medio de criterios de oportunidad y pertinencia. Si bien el país ha avanzado en materia de generación de ingreso y seguridad, con conquistas significativas en materia de institucionalidad en el orden nacional, la descentralización sigue presentando importantes desafíos, con retos particularmente importantes en materia de gobernanza en las administraciones regionales. No podemos, en este contexto, dejar de señalar que el país continúa teniendo el gran reto de interiorizar que la gobernanza pública es un pilar fundamental para la materialización de las metas trazadas en el largo plazo.

Tampoco podemos, como país, desconocer que el balance en materia de gobernanza entre los distintos niveles de administración pública señala importantes brechas entre el orden nacional y el regional. De hecho, las mediciones sobre transparencia y  desempeño integral indican que entre mayor sea el nivel de descentralización la gobernanza de las administraciones regionales tiende a ser más débil y vulnerable. Con base en el Índice de Transparencia de las Entidades Públicas calculado por Transparencia por Colombia, el riesgo de corrupción de las entidades municipales y departamentales continúa siendo alto, frente al nivel de riesgo medio que evidencian los resultados a nivel de gobierno nacional. Este patrón es un claro llamado de atención para reversar dicha situación y será precisamente la participación activa de la sociedad en la elección de los gobernantes más capaces lo que permitirá avanzar con firmeza hacia los niveles de desarrollo e inclusión que requieren nuestras regiones.

Aunque no se desconocen los avances que se han dado en algunas regiones, los distintos datos, mediciones y análisis apuntan a que para alcanzar niveles óptimos de eficiencia y cerrar positivamente las brechas regionales, es imperativo alcanzar niveles muy altos de capacidad administrativa. Aún son numerosas las entidades territoriales que deben mejorar su  gestión tanto administrativa como fiscal y de allí que un mayor avance en estos frentes permitirá que los planes de desarrollo tengan mayor impacto y alcance. Acá debe señalarse de manera complementaria, respetando desde luego la autonomía regional, la importancia del apoyo y acompañamiento desde lo nacional para que las regiones, particularmente las de menores recursos, puedan desde su diversidad fortalecer sus capacidades institucionales para gestionar y articular sus proyectos e iniciativas claves.

Sin duda los desafíos que se plantean en las próximas elecciones regionales son de gran trascendencia y así debe entenderlo la sociedad civil. Es importante por ello que la sociedad acuda masivamente a elegir a los gobernantes que puedan encarar y superar los grandes retos en materia de fortalecimiento institucional. Solucionar gran parte de las debilidades, ineficiencias y vulnerabilidades puede y debe ser posible en los próximos años, pero demandará desde ya un esfuerzo decidido por parte de la administración pública y de la ciudadanía en general. Esperamos que los distintos planes de gobierno sepan reconocer las necesidades y exigencias de la población en todos y cada uno de los rincones del país con el firme propósito de consolidar nuestro desarrollo productivo y social.