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Analistas 24/03/2021

Resiliencia económica ante el covid

Santiago Castro
Expresidente de Asobancaria

Algunos economistas han comparado el efecto de la pandemia con una guerra. No es para menos…en nuestro caso más de 62.000 compatriotas fallecidos y 2,3 millones contagiados. Y no hemos hablado de las secuelas que les quedan a algunos que lo han sobrevivido y el daño irreparable en el aprendizaje e interacción social de niños y jóvenes estudiantes que no pudieron asistir a clases presenciales. Si a esto le sumamos la afectación psicológica a los adultos mayores por confinación y soledad, nos empezamos a dar una idea del efecto devastador que ha tenido. Un efecto que difícilmente podremos calcular.

Lo que sí podemos calcular es el costo económico, los empleos perdidos, la deuda incurrida, y los retrocesos en indicadores. Y el actual panorama no luce alentador. Una contracción del PIB de -6,8% y tasa de desempleo desestacionalizada del 14,8% a enero de este año con la pérdida de 2,4 millones de puestos de trabajo, con mayor efecto en las mujeres, según el Dane. Un indicador de pobreza que pasa de 35,7% en 2019 a 37,5% en Diciembre según la Cepal, y una población ocupada informal en las 23 principales ciudades que alcanzó 50%. Toda una tragedia.

Pero ojo…estamos viendo la foto y no la película. Porque si miramos la progresión de los indicadores, nos damos cuenta de que, dado la magnitud del choque recibido, es muy posible que el país haya mostrado una gran resiliencia. Empecemos con el PIB; entre las seis más grandes economías de América Latina solo dos, Chile y Brasil tuvieron mejor comportamiento en el 2020 con contracciones de -6,2% y -4,4% respectivamente. Pero Chile asumió un esfuerzo fiscal gigantesco mientras Brasil pagó en cientos de miles de vidas humanas su enfoque laissez faire frente a la pandemia.

El desempleo de enero es alto…es verdad, y es 4 puntos mayor al que se tenía en febrero 2020, pero 6,3 puntos menor al pico de mayo pasado. Después de los cierres y confinamientos…no era para que estuviéramos sobre 20%? Ahora miremos la progresión de la pobreza cuya caída de 1,8 representa un retroceso de 5%. Lamentable…pero cuando oigo a fatalistas decir que hemos borrado décadas de avances, quisiera saber si hace diez años, o quince, o veinte, nuestro indicador de pobreza era menor al 35%? Faltaba la informalidad que creció 2,7 puntos. Preocupante, pero no del todo catastrófico, sobre todo teniendo en cuanta que se han dispersado de manera focalizada decenas de billones en subsidios a la nómina, devolución del IVA, ingreso solidario, y otros tipos de apoyo.

Entonces, tal vez no fue todo tan gris ni nos tenemos que dar constantes latigazos. Tuvimos un sistema de salud que ha respondido maravillosamente en términos generales, y que nunca le ha negado una UCI y menos un respirador, a un compatriota que lo haya necesitado. Aunque echamos mano de la deuda, no nos volvimos irresponsables, a pesar de no haber tenido ningún obstáculo accediendo a los mercados de capitales. De nuevo, entre los seis más grandes de América Latina, solo México y Chile tuvieron desbalances fiscales inferiores. El primero por desestimar el riesgo y el esfuerzo necesario, y el segundo porque podía darse el lujo dado su grado de inversión y su cómodo punto de partida. El hecho es que, con algunos errores, pero muchos menos que los cometidos por otros países, avanzamos. Y resistimos…no sin bajas en el campo de batalla, pero resistimos. Esto nos hace resilientes y nos posiciona para crecer de nuevo. He aquí nuestro verdadero reto.