Analistas 11/11/2020

Colombia ante las elecciones en EE.UU.

Finalizadas las elecciones presidenciales del 2020 para los Estados Unidos, la fórmula demócrata de Joe Biden y Kamala Harris, hija de inmigrantes de India y Jamaica, se posicionó como la ganadora de esta reñida contienda electoral.

Ante la escasa diferencia que separó a los candidatos en varios estados clave y demoras en la publicación de los resultados, que dejaron sorprendidos a un buen segmento del mercado y de los espectadores, el mundo ha visto cómo el clima político continúa hoy enrarecido. A los alegatos de fraude y anuncios sobre demandas por parte del partido de gobierno al conteo de votos en tres de los estados, se sumó el hecho de que las cadenas de televisión más importantes del país decidieran interrumpir uno de los discursos del actual presidente, acto que ha sido catalogado como censura y que podría evidenciar una toma de posición.

Lo que hemos presenciado en los últimos días es el colofón de una campaña marcada por una polarización política mucho mayor a la que se había observado en años anteriores. En efecto, a la profunda división política que llevó a que en la última década se crearan y afianzaran facciones radicales en ambos partidos, a lo que se sumó la irrupción de la pandemia del covid-19, cuyos efectos de corto plazo se han evidenciado significativamente sobre la economía, la estabilidad social e, incluso, la salud mental de los norteamericanos.

Frente a este contexto y el uso masivo de plataformas sociales en donde pulula el llamamiento a la radicalización de las diferentes agrupaciones políticas y segmentos poblacionales, se espera que la polarización en ese país perdure y se vea reflejada tanto en movilizaciones sociales como en tensas relaciones entre el Ejecutivo, el Congreso y el sistema judicial, destacándose la Corte Suprema de Justicia.

La situación política de los Estados Unidos, dada la importancia que tiene para el mundo, resulta por lo menos inquietante, pues de su estabilidad depende en gran medida que la recuperación económica a nivel global sea pronta y la democracia liberal no ceda ante formas de gobierno en donde el pluralismo no sea un pilar del Estado. De ahí que el desafío que representa calmar las aguas para el nuevo presidente sea enorme.

Es importante señalar que para Colombia los resultados de estas elecciones no deberían tener un mayor efecto sobre la esfera política y las relaciones comerciales, dado el carácter bipartidista que históricamente ha marcado la relación entre ambos países. En este sentido, indistintamente de quién fuese el ganador de este proceso electoral, Colombia deberá propender por mantener la alianza estratégica que ha caracterizado las relaciones entre los dos Gobiernos. Con la victoria de Joe Biden, un aliado que contribuyó en su momento a concretar iniciativas como el Plan Colombia y el TLC, esta alianza se verá sin duda fortalecida, lo que redundará en beneficios en materia económica y de seguridad, entre otros.

Al respecto, se espera que tanto el Gobierno del presidente Iván Duque, como el siguiente, trabajen de manera mancomunada con el nuevo Gobierno de los Estados Unidos para que se materialicen las iniciativas de nearshoring y se aumenten las ventas externas al país del norte, que a corte de 2019 representaron casi 30% del total. De igual forma, se espera que los programas de cooperación no solo continúen, sino que aumenten, de manera que se pueda hacer frente a grandes retos como la recuperación económica, el manejo de la migración venezolana, el narcotráfico, la minería ilegal y el fortalecimiento de los grupos armados residuales.