.
Analistas 04/07/2026

Los exitosos “empresarios” de la Fidu

Santiago Angel

Una de las instituciones sobre las que el gobierno electo y las autoridades deben poner la lupa es la Fiduprevisora. En mi columna pasada revelé cómo la entidad estaba tratando de presionar la firma de tres convenios multimillonarios para los sectores de educación y agricultura, a partir de una transferencia de recursos por alrededor de $1,6 billones del fondo de desastres de la Ungrd.

Imagine por un momento, estimado lector, que en Colombia sucede una catástrofe como la del doble terremoto de Venezuela. Cuando las autoridades necesitan ejecutar recursos de manera urgente para ayudar a los damnificados y remover los escombros, la plata no aparece. Está comprometida en una cantidad de programas y convenios institucionales para objetos poco claros que se entregaron en época electoral y en el cierre del Gobierno.

Bueno, pues así de grave es. El Ministerio de Agricultura respondió a mi columna con un comunicado en el que intentó desmentir las transferencias. Dijeron que no se hicieron antes de la segunda vuelta. Eso es cierto. Nunca dijimos que los giros hubieran logrado su desembolso. No lo pudieron hacer, entre otras razones, porque un funcionario valiente que tenía que firmar los convenios, el vicepresidente de Contratación Derivada, Óscar García Montes, se negó a hacerlo.

En su carta de renuncia, a mediados de junio, García escribió que lo hostigaron para firmar esos convenios de manera acelerada y sin rigor técnico. La Fiduprevisora maneja el fondo de la Ungrd y los recursos del sistema de salud de los maestros. Nada más y nada menos. Además, hace parte del Grupo Bicentenario, por lo que el procurador y el contralor deberían estar más preocupados. Nada ha ocurrido una semana después de la revelación.

Muchas fuentes internas me escribieron para contarme más detalles de lo que significó el manejo de la “Fidu” durante estos años. Una guerra devastadora por el poder y la contratación que podría concluir en numerosas condenas penales.

Por ejemplo, ¿de dónde han sacado sus millonarias fortunas algunos de los presidentes que han pasado por allí? ¿Por qué están tan ricos?

Le hice directamente esta pregunta a Mauricio Marín, expresidente de la entidad que ha sido mencionado en varias ocasiones por el presidente Petro, acusándolo de hechos de corrupción. No me negó su éxito financiero. “Son años de trabajo”, fue su respuesta.

Pero aquí van otras preguntas. ¿Quién pidió que se nombrara como asesor a Julián Habib Saade en la Fiduprevisora, en mayo de este año, por $17 millones al mes? ¿Por qué el señor Habib tenía tanto poder? Es el mismo hombre que aparece en fotografías en una fiesta junto a Emilio Tapia, pero nadie se atreve a contestar esa pregunta. Varias fuentes de Córdoba me han hablado del presunto interés de Tapia y Saray Robayo en la Fiduprevisora.

Por eso adiciono un cuestionario más.
¿Es cierto que en los últimos meses en la Fiduprevisora le entregaron una serie de contratos a la compañía MiSaludIPS?
¿Es cierto que MiSaludIPS es de Freddy Tapia?

A estas alturas es absolutamente inexplicable que el nombre de Emilio Tapia siga sonando en relación con intereses sobre instituciones públicas que manejan recursos provenientes de los impuestos de los colombianos. Esa es la verdadera debacle moral y de la justicia colombiana.

Señora fiscal, señor contralor: entiendo que hayan estado poco en sus despachos durante las últimas semanas. Pero es hora de que les pongan la lupa a estas instituciones. Hagan su trabajo.

Conozca los beneficios exclusivos para
nuestros suscriptores

ACCEDA YA SUSCRÍBASE YA

MÁS DE ANALISTAS

ÚLTIMO ANÁLISIS 03/07/2026

El ajuste del Emisor y los retos fiscales en Colombia para el Gobierno entrante

Las razones presentadas en la rueda de prensa y en el comunicado dan cuenta de una incesante presión inflacionaria observada durante lo corrido del año, teniendo en cuenta que para mayo la inflación anual alcanzaba 5,8%

ÚLTIMO ANÁLISIS 03/07/2026

Antes de que Bogotá tiemble

La ciudad ha hecho tareas, pero los mapas no salvan a quien vive en una casa levantada solo con ladrillos, sin licencia y sin acero