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Sostenibilidad: urgente e integral

Es una realidad evidente que la humanidad hoy, enfrenta retos importantes para garantizar su propia supervivencia. Según Jeffrey Sachs, economista, Director del Earth Institute de la Universidad Columbia y Consejero de Naciones Unidas: “Hacer realidad el desarrollo sostenible en nuestro planeta superpoblado, desigual y degradado es el reto más importante al que se enfrenta nuestra generación”. Este escenario demanda alternativas de solución urgentes, integrales y la movilización de voluntades por el bien común.

Es urgente, porque los impactos ya son exponenciales y algunos irreversibles. Muchos aún están esperando dar soluciones a futuro, pero el panorama crítico ya está en el presente. Siendo así, se deben tomar acciones hoy para que exista un futuro.

Las propuestas de soluciones deben ser integrales, basadas en comprender las interacciones entre tres sistemas complejos: la economía mundial, la sociedad global y el medio ambiente físico de la Tierra. Estas interacciones buscan lograr la equidad, una sociedad viable y entornos vivibles.

Para alcanzar el Desarrollo Sostenible se debe trazar un rumbo común, proporcionando un enfoque normativo con metas a las que el mundo debería aspirar. Este rumbo común son los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenibles, que ya cumplieron su primer año de ser promulgados y que requieren del concurso de todos los actores de la sociedad para que se conviertan en una realidad próxima para 2030. 

En este sentido, movilizar voluntades es la clave para transformar; pero, es tal vez lo más difícil; porque requiere armonizar intereses e intervenir en la cultura. Esto implica evolucionar comportamientos y, para ello, el primer paso es dar a conocer los impactos negativos que la sociedad ha generado con sus comportamientos y que tienen en un punto crítico de supervivencia a la humanidad. Luego, a través de un diálogo participativo y de la construcción de argumentos acordes con cada cultura, buscar la comprensión para que las personas, organizaciones y gobiernos le encuentren un sentido de urgencia y valor a tomar acciones que realmente produzcan transformaciones para alcanzar el desarrollo sostenible. 

Finalmente, lo que permitiría que este proceso de transformación tenga pequeñas grandes victorias es que sea permanente, pedagógico, incluyente y que, más que formulación de programas, se trabaje en comportamientos esperados, es decir, acciones concretas de la cotidianidad que permitan a cada persona saber cómo aportar. 

Por otra parte, para movilizar voluntades, se debe tener presente el cuarto pilar del Desarrollo Sostenible, la gobernanza. Para Sachs, esto significa: “que tanto el sector público como el sector privado operen de acuerdo con principios de seguridad jurídica, responsabilidad, transparencia, respeto a las necesidades de todas las partes y en un marco de participación activa de la ciudadanía en cuestiones de gran relevancia como el uso del suelo, la contaminación y la equidad, y honestidad de las prácticas políticas y empresariales”. 

En este contexto, donde se demandan soluciones urgentes, integrales y de movilización de voluntades; el reto inicial es recuperar el significado del “bien común”. Esto implica, resignificar el sentido común de la humanidad y de vivir en comunidad; promoviendo los valores relacionales como el respeto, tolerancia, solidaridad, para fortalecer las interacciones sociales, ganar retomando la confianza, incrementar la ética y aminorar la desigualdad.