MI SELECCIÓN DE NOTICIAS
Noticias personalizadas, de acuerdo a sus temas de interés
La comunicación estratégica en las organizaciones debe evolucionar a lo que desde hace varias décadas se ha advertido, que no se fragmente o divida en comunicación interna y externa, hoy más que nunca es evidente y necesario gestionarla de forma integral.
La frontera entre lo interno y externo de la organización en materia comunicacional era débil de sustentar y difícil de delimitar y ahora ya no existe. Las organizaciones se han empeñado en dividir y fragmentar la comunicación en un adentro y un afuera, asumiendo que lo que ocurría al interior de las empresas no llegaba a impactar su operación con los clientes o públicos externos.
Este tema de fronteras en comunicación no es viable porque las interrelaciones se construyen entre personas y no las limita un espacio geográfico, porque tanto los clientes como los colaboradores se movilizan en diferentes contextos en donde dialogan, comparten y califican lo que viven y experimentan con las organizaciones.
No se puede asumir que las vivencias puertas adentro de la organización, ahora permanezca como algo oculto, y que los clientes, la comunidad o incluso los medios de comunicación no las conozcan o no les impacten. Solo basta con escuchar las conversaciones de empleados en espacios físicos y virtuales, para percibir cómo es el clima, la cultura y el bienestar que se vive en las empresas a las cuales pertenecen. Estas experiencias y percepciones que los colaboradores de cada empresa comparten con sus amigos, familiares y conocidos se convierten en un elemento fundamental que puede sumar o restar a la reputación y coherencia organizacional.
La reputación, que es el nivel de credibilidad y confianza que se tiene de una organización, no se construye únicamente con promesas que a través de mensajes llamativos se comunican a los clientes y comunidades; sino que la base y fundamento son los colaboradores, porque ellos son quienes conforman y dan vida al servicio o productos que se ofrecen. De manera equivocada, las organizaciones se han preocupado más por medir la reputación que tienen con sus clientes y la comunidad, que conocer el nivel de reputación que sus colaboradores tienen de la organización. Si se gestionara integralmente “el adentro y el afuera” esto no ocurriría porque la visión sería de conjunto y sistémica.
La coherencia se construye sobre el equilibrio entre lo que se dice en la promesa de valor con lo que se hace, y este es otro argumento para no gestionar de forma dividida la comunicación. Son muchos los casos de organizaciones que comunican a sus clientes los valores del respeto, servicio, escucha y el estar siempre atentos de sus necesidades. Por otra parte, sus colaboradores reclaman y exigen esto mismo, pero las organizaciones hacen caso omiso, consciente o inconscientemente, porque conciben que hay una comunicación denominada interna, que se queda solo en informar y está desarticulada con las expectativas de sus colaboradores y las promesas que hacen en lo que denominan comunicación externa.
Las comunicaciones no son dos, es una, porque se debe comunicar una sola organización, por ello la narrativa y promesas deben ser unificadas y coherentes. La esencia de la comunicación está concebida para unir, crear relaciones y construir una reputación integral. Comprender y llevar a la práctica esta visión es un reto organizacional que agrega valor a la sostenibilidad y a la permanencia misma en el mercado.
La Constitución reconoce la autonomía técnica y funcional del Banco de la República frente al Gobierno. Nadie discute ese diseño institucional, el cual tampoco es ilimitado
Mejor dicho, este boom de consumo se acabará abruptamente una vez cambien las condiciones de endeudamiento para el gobierno de Colombia, algo que va a pasar, tarde o temprano
Cada rebaja en la calificación se traduce en mayores costos de financiamiento para el Gobierno, que implicarán mayores pagos de deuda, menor apetito de inversión en el país