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Las ciudades, un reto de sostenibilidad

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En 2015 estamos viviendo dos momentos históricos de cambio en lo global y en lo local, que requieren de nuestras decisiones para llegar a acciones por el bien común.

En el ámbito global estamos pasando de los ODM a los ODS. El año 2015 era el plazo para cumplir los 8 Objetivos de Desarrollo del Milenio – ODM – los cuales presentaron retos importantes a la humanidad. Si bien no se lograron los estándares previstos, si se avanzó en algunos de ellos. En este sentido Naciones Unidas, en diciembre de 2014, presentó la propuesta de la nueva agenda para después de 2015 en el documento “El camino hacia la dignidad para 2030”, donde explica los retos que se mantienen y los nuevos para enfrentar el entorno cambiante que estamos viviendo. Estos retos son los 17 ODS – Objetivos de Desarrollo Sostenible y los seis elementos esenciales para su cumplimiento. La próxima semana, entre el 25 y 27 de septiembre, se desarrollará la Cumbre de la ONU para aprobar los ODS con la asistencia de jefes de Estado y la participación del Papa Francisco en esta Asamblea. 

En los ODS se continúa trabajando los aspectos de los ODM y surgen temas relevantes como el agua, la energía, los océanos, la infraestructura, el consumo, la paz, la justicia y las ciudades. Y este último es el que quiero resaltar para hablar de nuestro segundo momento histórico local de 2015.

Un ODS es “lograr que las ciudades y los asentamientos humanos sean inclusivos, seguros, resilientes y sostenibles” con metas como asegurar el acceso a viviendas y servicios básicos adecuados y asequibles; aumentar la urbanización sostenible; proteger el patrimonio cultural; contar con sistemas de transporte seguros; reducir el impacto ambiental en la calidad del aire; y, el acceso universal a zonas verdes con espacios públicos seguros.

El próximo mes tenemos la oportunidad como ciudadanos de elegir los alcaldes de nuestras ciudades y particularmente me enfoco en Bogotá, llamada coloquialmente ‘la nevera’. Pero ahora no solo es nevera por el clima, sino porque su gestión se congeló desde hace una década y resultado de ello es el deterioro, el atraso en infraestructura y detrimento en la calidad de vida de sus habitantes.

Recuperar la ciudad es un imperativo y la decisión está en nuestras manos. La primera tarea es leer, analizar, comparar las propuestas de los candidatos; ejercicio necesario que incluso la profesora de historia le asignó al salón de mi hijo en colegio, porque la historia la construimos con nuestras decisiones. Hacer esta tarea nos permite decidir con argumentos y no votar por moda o capricho. Lo que está en juego, no es un juego, es el bienestar de todos.

El voto es confianza y conociendo cómo fue su gestión y su trayectoria, la opción más responsable y estructurada para la ciudad es la de Enrique Peñalosa. En solo tres años de su anterior mandato logró actualizar y desarrollar la Bogotá que todos necesitábamos para que fuera competente, con calidad de vida, valorada, respetuosa del medio ambiente y de las personas. Hoy su propuesta es integral, concisa y gratamente articulada con los ODS para proyectar una ciudad sostenible. Ahora se requiere un gestor de resultados y conocedor de la ciudad que brinde respuestas glocales a los problemas complejos.

Está en nuestras manos el tomar conciencia y participar para recomponer el tejido social y así recuperar nuestra casa común; 2015 es el año de las decisiones y la oportunidad de esta generación y de las futuras.
 

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