Analistas

¿Estamos preparados?

Después de unas semanas macondianas en nuestro país, cabe la pregunta, ¿qué tan preparados estamos los colombianos para asumir retos de transformación social? 

El país se ha movilizado en el sentido de alcanzar ya una paz, los jóvenes y grupos sociales han sido ejemplo de persistencia y de mantener la fe viva en este propósito. Pero, más allá de la discusión política de ponerse de acuerdo con los acuerdos, sería pertinente avanzar en torno a esta pregunta teniendo como base fuentes que permiten visualizar que debemos prepararnos, y esta vez no con acciones de leer o comprender un texto; sino de tomar conciencia y tener la actitud de transformar.

Algunos datos que dibujan la realidad del país, son: según la revista Journal of Cross-Cultural Psychology, Colombia ocupa el puesto 43 de 63 países en el nivel de empatía (siendo 1 el más empático), es decir, capacidad de identificarse con el otro y compartir sus sentimientos. De acuerdo, con Latinobarómetro, Colombia ocupa el puesto 9 de los 18 países latinoamericanos en el nivel de confianza interpersonal. Resaltan que en América Latina 8 de cada diez ciudadanos no confían en el “otro”. 

Otras cifras con una mirada en las nuevas generaciones: según el Icbf cada día son abandonados en Colombia tres menores de edad, en 2015 fueron abandonados 1297 y Medicina Legal reportó 2594 casos de presunto abuso sexual a menores de edad en este mismo año. 

En el ámbito familiar, en esta misma semana, Medicina Legal alertó por el aumento de casos de violencia intrafamiliar. En el año anterior se registraron 29.325 casos y este año van 38.107 estudios de violencia de este tipo, 8782 más que en 2015. 

Este escenario es desalentador, pero en el actual contexto de país, donde la mayoría de los colombianos quieren la paz, se convierte en un reto de transformación que se debe movilizar desde la esfera personal, familiar, organizacional e institucional.

Al hablar de transformación, quiero hacer referencia a Marcelo Manucci, en su último libro, Competitividad Emocional, en donde las metodologías que propone, pueden guiar este camino de construcción de paz desde la comunidad. 

Manucci plantea la FÓRMULA DE LA TRANSFORMACIÓN. Esta fórmula presenta un modelo de contención y acompañamiento de las personas frente a nuevas exigencias y proporciona parámetros para gestionar la creación de nuevas reglas de vida en los sistemas humanos. Él define la transformación como un “proceso donde se articulan dos aspectos. En primer lugar, un propósito que brinda sentido al proceso. La claridad del propósito crea un marco simbólico de referencia para las decisiones y las acciones cotidianas. En segundo lugar, un marco emocional que contenga el compromiso frente a las instancias de transformación y posibilite las negociaciones emocionales frente a las condiciones del proceso de cambio”. 

En este sentido, para prepararnos hacia la construcción de una paz estable, el primer paso es definir un propósito que brinde una referencia trascendente sobre el rumbo y las implicaciones del proceso, este aspecto ya se está logrando, pero se debe apropiar por todos. El segundo es sostener este propósito con compromiso, y la condición base es la confianza para que no haya temor e incertidumbre, confianza que exige relacionarnos con respeto sin juicios de valor y no dejar que primen intereses personales para avanzar hacia una transformación social de país, donde podamos vivir juntos alcanzando un desarrollo humano. “Donde las personas estén en el centro del desarrollo, para vivir la vida que valoran”, Pnud.