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DD.HH., el camino a la convivencia

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En diferentes escenarios empresariales y académicos he formulado dos preguntas: ¿cuáles son las bases de la convivencia? y ¿cuáles son las bases de las Empresas Socialmente Responsables? Existe una respuesta transversal para estos dos importantes temas, pero desafortunadamente no es la que se evidencia fácilmente. 

Cuando oriento a los diferentes públicos para que encuentren la respuesta, les menciono que estas bases fueron promulgadas en 1948. Y es aquí cuando surge asombro porque estamos haciendo referencia a un aspecto de hace 67 años. Al dar esta pista son pocos los que llegan a la respuesta correcta: los DERECHOS HUMANOS – DD.HH. Luego he observado con preocupación que la gran mayoría no conocen ni cuántos, ni cuáles son estos derechos.

A esto se suma que cuando se habla sobre los Derechos Humanos ocurren dos situaciones: lo primero que se piensa es a qué se tiene derecho o qué se puede reclamar, pero lo que casi nunca se visualiza es que todo derecho implica primero un deber. Por ejemplo, para ser respetado primero tenemos que respetar. La otra situación recurrente es que al hablar sobre quienes atentan o no cumplen con los derechos humanos, los únicos señalados son los grupos al margen de la ley o los delincuentes.

Con este panorama y con el reto que tenemos de país de lograr una convivencia en paz, el trabajo inaplazable se enmarca de forma prioritaria en tres instituciones: la familia, las entidades educativas y las organizaciones. Esta labor inicia con el conocer cuáles son los derechos y los deberes; continúa con el valorar, al encontrarle el verdadero sentido que tienen en nuestra vida cumplir los derechos humanos y evidenciar que son la esencia de la convivencia; y luego lograr que se conviertan en hábito al aplicarlos en cada momento en el que tomamos decisiones e interactuamos con los demás. 

El lograr vivir los derechos humanos en la cotidianidad es el reto. Por mencionar algunos de los DD.HH. que aportan de manera significativa a la convivencia en paz están el respeto, el uso responsable de la libertad y relacionarse sin discriminar y sin señalar.

En 2005 Kofi Annan, planteó dos aspectos clave para avanzar no solo en los DD.HH. sino en los Objetivos de Desarrollo del Milenio – ODM, al decir: “Aún tenemos tiempo para alcanzar los objetivos, en todo el mundo y en la mayoría de los países, si no en todos, pero sólo si logramos romper con la rutina. El éxito no se logrará de la noche a la mañana, sino que requerirá trabajar de manera continua…”  

Así mismo, en 2010 Ban Ki-moon sumó otros dos aspectos clave: «El tiempo apremia. Debemos aprovechar este momento histórico para actuar de manera responsable y contundente por el bien común.»

Estos aspectos son la guía del camino a recorrer. ROMPER LA RUTINA al encontrar nuevas formas de proceder y oportunidades y sobre todo erradicar actitudes como: “siempre se ha hecho así y no pasa nada”, “es que todos lo hacen y porqué debo cambiar”. TRABAJAR DE MANERA CONTINUA es la única forma de lograr una evolución; no es suficiente con hacer eventos donde se dialogue o se divulgue, lo que se debe buscar es movilizar de forma permanente e insistir diariamente para lograr un cambio donde todos actuemos de MANERA RESPONSABLE.

Cuando la familia, las entidades educativas y las organizaciones comprendan la gran responsabilidad que tienen como instituciones sociales de trabajar por el BIEN COMÚN y evidencien en los DD.HH. la guía para avanzar en la convivencia en paz, estaremos en el camino correcto.

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