Analistas

Conocer para creer en la paz

En días pasados el Padre Francisco de Roux, S.J., en una entrevista expresó: “Lo que está en juego no es el futuro del presidente Santos, ni el futuro político del expresidente Uribe, ni el futuro del Eln, ni el futuro de las Farc, sino la posibilidad de que podamos vivir como seres humanos”.

Esta es la esencia del proceso de paz que adelanta nuestro país “la posibilidad de vivir como seres humanos”; es recuperar el valor de la vida, la tranquilidad, la capacidad de convivir con el otro con respeto y solidaridad, es vivir en paz. Esto implica la participación de todos en instaurar una cultura de paz.

Una cultura de paz “consiste en una serie de valores, actitudes y comportamientos que rechazan la violencia y previenen los conflictos tratando de atacar las causas para solucionar los problemas mediante el diálogo y la negociación entre las personas, los grupos y las naciones” (ONU). En nuestro país la mayoría está de acuerdo con alcanzar la paz, rechazar la violencia y terminar el conflicto; pero las opiniones están polarizadas a favor o en contra de los acuerdos que se están negociando o por lo menos esto es lo que se evidencia en  las marchas, en los medios de comunicación y en las redes sociales. 

Para estar de acuerdo o en desacuerdo, lo primero es no perder la perspectiva de la esencia de lo que buscamos como país y luego conocer muy bien que se está proponiendo. Por ejemplo; las encuestas en lugar de preguntar sobre la percepción o el nivel de acuerdo o desacuerdo sobre el proceso de paz, podrían evaluar el grado de conocimiento que los colombianos tienen de éste, con seguridad se dejaría al descubierto que pocos tienen argumentos para estar a favor o en contra, porque no han entendido las implicaciones, beneficios y las posibilidades reales de los acuerdos. 

Si analizamos a quiénes les hacen las encuestas, o quiénes son los que más opinión generan en medios de comunicación y quiénes salen a marchar, con seguridad la respuesta será: los habitantes de las ciudades, es decir cerca del 80% de los colombianos que viven en las urbes y que no conocen en su totalidad la realidad de la guerra. El Padre de Roux lo dice de esta manera: “El país urbano no sabe lo que es la guerra, lo sabe un poco por la televisión, y como lo ve como si fuera una película, no comprende la enorme responsabilidad humana, ética, que tenemos ante tanto sufrimiento”.

El no conocer, lleva a la incertidumbre, a la duda y a la falta de confianza. Se requiere de manera urgente que más que opiniones viscerales; cada colombiano tenga claridad sobre las bondades de la paz y también lo que implica seguir en guerra. “La guerra ha dañado la política, la justicia, el campo y ha destruido entre nosotros el sentido de la vida. Los colombianos no podemos continuar en esta barbarie.” – Padre de Roux.  

La tarea de instaurar una cultura de paz ya empezó, y no empezó en las ciudades, sino en una de las poblaciones más afectada por la violencia como lo es la zona de los Montes de María; ellos tomaron la iniciativa de ser ejemplo de reconciliación. El pasado 15 de marzo, la comunidad representada en diferentes actores firmó la paz para construirla desde el territorio, con el territorio y para el territorio. 

Un mensaje y una tarea. El mensaje del Papa Francisco a Colombia “por favor, no tenemos derecho a permitirnos otro fracaso más en este camino de paz y reconciliación…” y la tarea es conocer, para ser parte de este proceso con conciencia. Un lugar donde se puede iniciar este aprendizaje: http://equipopazgobierno.presidencia.gov.co