.
Analistas 15/10/2026

Keynes y el apoyo a la cultura

Rodrigo Botero Montoya
Exministro de Hacienda
Síganos y léanos en Google Discover

Se acaba de presentar en Londres una pieza de teatro titulada The Standard of Living, sobre la vida y la obra de John Maynard Keynes (1883-1946), el prestigioso intelectual británico considerado uno de los economistas más influyentes del siglo XX.

Es poco usual poner en escena una obra que incluye la contribución de Keynes a la disciplina económica. Pero su vida y su trayectoria intelectual fueron poco usuales.

Keynes formó parte de una generación durante la cual el Reino Unido administraba un enorme imperio. Su clase dirigente compartía una cultura europea cosmopolita común y disfrutaba de las ventajas de la globalización y la movilidad de capitales, a las cuales puso fin la Primera Guerra Mundial.

Keynes describió la naturalidad con la cual un ciudadano de Londres podía solicitar por teléfono, desde su cama, los bienes de consumo foráneos que quisiera, o invertir en empresas, recursos naturales o bonos municipales en el resto del mundo.

Keynes, quien estudió matemáticas y economía en King’s College, Cambridge, ingresó al Bloomsbury Group, un grupo de escritores y artistas inconformes con las normas vigentes del establecimiento y que tenían estilos de vida poco convencionales.

Habían sido influenciados por el pensamiento de G.E. Moore, autor de Principia Ethica, quien sostenía que las entidades de mayor valor no eran el dinero, lo que se compra o el éxito, sino las relaciones, el amor y la apreciación estética. Parte de la filosofía de Keynes consistió en determinar lo que constituye ‘the good life’, una vida grata y digna.

Durante la guerra, Keynes fue llamado a asesorar al departamento del Tesoro, el ministerio de economía y finanzas del Reino Unido. Hizo parte de la delegación británica que negoció en París los tratados de paz al concluir la guerra.

Esa experiencia es el origen del libro que lo hizo famoso: The Economic Consequences of the Peace, en el cual hizo una fuerte crítica a la dureza de las sanciones impuestas a Alemania por medio del Tratado de Versalles. Advirtió acerca de la inconveniencia de someter a una nación al infortunio y sugirió como alternativa perdonar las deudas de la guerra.

Durante la Gran Depresión de los años treinta, recomendó modificar la política económica vigente con el fin de asignarle al gobierno un papel proactivo para estimular la demanda agregada y el empleo. Su libro The General Theory of Employment, Interest and Money contribuyó a que se le considerara el padre de la macroeconomía.

Durante esos años, fue notoria su participación en el apoyo a las actividades culturales, al teatro, el ballet, la ópera y las artes. Se enamoró de una bailarina de ballet rusa, Lydia Lopokova, con quien contrajo matrimonio.

La lista de las instituciones culturales a las cuales brindó apoyo incluye el Cambridge Arts Theatre, la Greater London Arts Association, la National Gallery de Londres y el Arts Council of Great Britain.

Conozca los beneficios exclusivos para
nuestros suscriptores

ACCEDA YA SUSCRÍBASE YA

MÁS DE ANALISTAS

ÚLTIMO ANÁLISIS 13/10/2026

Y mientras tanto, el poder está en la ruta

El nearshoring acerca operaciones; el friendshoring busca proveedores en países con relaciones estables. Esa lógica alcanza al petróleo

ÚLTIMO ANÁLISIS 15/10/2026

Una democracia sin ruido

Así, el costo económico de una protesta entra en las decisiones sobre cómo responderle. El riesgo político aparece cuando ese costo pesa más que las razones de quienes reclaman. El resultado electoral hace más delicada esa frontera