Analistas

Digresiones futuristas

Quienes se ocupan de la actualidad colombiana desde el exterior, en calidad de analistas o de inversionistas, se empiezan a interesar por conocer los nombres de los responsables de dirigir la política económica a partir de agosto de 2018. He tenido que responder al mencionado interrogante en días pasados.  Es prematuro tratar de satisfacer esa curiosidad con dieciséis meses de anticipación por la sencilla razón que aún están por definirse las eventuales candidaturas presidenciales y sus respectivas perspectivas electorales.   Respecto a la solicitud de elaborar una lista aproximada de nombres, existe el recurso de invocar la afirmación de John Kenneth Galbraith de que los economistas que se dedican a hacer predicciones les dan un mal nombre a los astrólogos. 

Lo que sí puede hacerse, sin exagerar el hermetismo, es ofrecer algunas ideas acerca de los requisitos que se pueden esperar para los miembros principales del equipo económico, en la expectativa de que el país decida mantener cierta continuidad en las directrices de su política macroeconómica. Por iniciativa de una de las campañas presidenciales de 2002, participé en un ejercicio de esa naturaleza. En aquella oportunidad, era inevitable seleccionar una lista corta de nombres, elaborar un ranking y expresar preferencias. Recuerdo que, según mi parecer, el Dream Team estaría conformado por Armando Montenegro en el Ministerio de Hacienda y Juan Luis Londoño en el Departamento Nacional de Planeación.

Al hacer la comparación de la situación actual con la que prevalecía hace quince años, es posible constatar que si bien hay similitudes en cuanto a los requisitos, hay diferencias considerables en lo que respecta a la lista de aspirantes y la naturaleza de los retos que deben enfrentar.  Las similitudes incluyen las credenciales académicas, familiaridad con el inglés y capacidad de interactuar con el Congreso, los agentes económicos y la comunidad financiera internacional. El mayor tamaño y la diversificación de la economía nacional hacen recomendable tener una fácil interacción con el sector empresarial y el conocimiento del sector financiero.  El incremento de las relaciones comerciales y de inversión con el mundo exterior pone de relieve la conveniencia de tener alguna experiencia internacional. Entre los cargos que facilitan el acceso a la alta tecnocracia económica pueden mencionarse el de Viceministro Técnico de Hacienda, Director de Crédito Público, Director de Presupuesto, Codirector del Banco de la República y Director Ejecutivo de Fedesarrollo.

A diferencia de lo que sucedía en 2002, cuando los candidatos obvios se contaban en los dedos de una mano, la lista actual es más extensa y más diversa, como resultado de la inversión en la formación de capital humano de alto nivel. La diversidad es tanto regional como de edades y de género. Los retos actuales son diferentes, pues incluyen aspectos institucionales para reducir la inequidad social, y para remover los obstáculos de todo orden que desalientan la inversión y amenazan con paralizar las obras de infraestructura. A la vez que se vislumbran ciertos problemas complejos, también se ha fortalecido la capacidad para enfrentarlos.