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Debilitamientos con atenuantes

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Suele aceptarse como algo evidente la afirmación de que el desplazamiento del poder mundial hacia el Asia conlleva el declive de Occidente, en particular el de Estados Unidos. A la par con ese cambio, se asocia el retroceso electoral del partido Demócrata en Washington con una  pérdida de influencia presidencial cercana a la impotencia.   Ambas observaciones se prestan a interpretaciones de cierta trascendencia.   Conviene, por lo tanto, colocarlas en su debido contexto.

La creciente importancia del Asia que se asocia con el surgimiento de China tiene un aspecto económico y otro geopolítico.   El abandono de la autarquía, la planificación central  y  el esquema colectivista de propiedad, a raíz de las reformas impulsadas por Deng Xiaoping, le han permitido a China convertirse en una potencia industrial y comercial. China imitó las estrategias implementadas con éxito por el Japón y los denominados Tigres Asiáticos al convertir el sector exportador en motor del crecimiento. Habida cuenta de su enorme peso demográfico, la modernización de China ha tenido un impacto significativo sobre la economía mundial.

Desde una perspectiva de largo plazo, lo que ha sucedido es que China empieza a recuperar, de manera tardía la posición relativa que perdió en el siglo XVIII respecto a Occidente, a causa de la Revolución Científica y la Revolución Industrial.   Lo verdaderamente significativo es el costo que tuvo para China haber iniciado el tránsito hacia la modernidad con un retraso de varios siglos.   Aun con el crecimiento logrado en las décadas recientes, China es una nación emergente de gran tamaño, cuyo ingreso por habitante es equivalente a la quinta parte del de Estados Unidos.   En lo que respecta a innovación, centros universitarios de clase mundial y avance científico, el rezago de China frente a Estados Unidos y las principales naciones industrializadas sigue siendo considerable.

El aspecto geopolítico hace relación a la aspiración del gobierno de China de que se le reconozca una zona de influencia en el Asia, respaldada por su poderío militar. Un nacionalismo agresivo, acompañado del desprecio a los valores democráticos occidentales y una actitud hostil hacia la presencia aeronaval norteamericana en el Pacífico, han creado fricciones con Japón, Vietnam y Filipinas. El temor al eventual establecimiento de una  hegemonía regional china ha inducido a los gobiernos de varios países asiáticos a estrechar sus vínculos diplomáticos y militares con los Estados Unidos.   Sin soslayar las implicaciones de su progreso reciente, China tiene todavía un largo camino por recorrer para alcanzar la primacía mundial.

Es cierto que la pérdida de la mayoría demócrata en el Senado reduce las posibilidades de obtener aprobación legislativa para las propuestas del gobierno.  Pero el hecho de que el Congreso quede con mayoría republicana no elimina el margen de maniobra del Ejecutivo. El ordenamiento constitucional de Estados Unidos le concede al presidente amplias facultades en materia de defensa, relaciones internacionales y administración interna. Eso explica las iniciativas recientes del presidente Obama respecto al comercio internacional, el cambio climático  y la regularización de inmigrantes indocumentados.

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