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Analistas 18/03/2021

Comienza el Gobierno de Biden

Rodrigo Botero Montoya
Exministro de Hacienda

La administración del presidente Joe Biden inició labores enfrentando circunstancias particulares adversas: una emergencia de salud pública que ha causado 500.000 defunciones; las consecuencias sociales de la caída en la actividad económica; y un estrecho margen de maniobra, producto de la polarización política.

Algunas de las primeras medidas han dejado sin efecto decisiones del gobierno anterior: el retiro de Estados Unidos del Acuerdo de París sobre cambio climático y de la Organización Mundial de la Salud. La señal que se ha dado desde el comienzo es la de enfatizar el cambio de prioridades gubernamentales que ha tenido lugar. El presidente Biden está haciendo explícitos las diferencias con las políticas de Donald Trump en cuestiones de fondo. También ha marcado un contraste con el estilo de comunicación de su antecesor. En vez de fomentar las divisiones y tomar parte en las controversias de distinta índole, Biden se ha propuesto hablar menos y hacerlo en tono mesurado para reducir la virulencia del debate político. El cambio de estilo permite la búsqueda de eventuales acuerdos con sectores disidentes para efectos del trámite legislativo de las iniciativas gubernamentales en el Congreso.

En materia de política exterior, se ha anunciado que el gobierno no promoverá el cambio de régimen en otros países y que no intentará impulsar la democracia por la fuerza. Pero Biden se ha abstenido de proponer iniciativas internacionales de gran envergadura. Por ahora, se le ha asignado prioridad al frente interno. Esto obedece al convencimiento de que para recuperar la influencia global de Estados Unidos se requiere enfrentar la pandemia, reactivar la economía y recomponer las relaciones con los países aliados.

Acerca del primer objetivo, se ha comenzado por reconocer la magnitud del problema, en vez de intentar soslayarlo, como acostumbraba hacer Trump. Biden ha manifestado su condolencia por las víctimas y su solidaridad con las familias afectadas. Las autoridades de control de enfermedades han recibido un decidido apoyo gubernamental. Las decisiones están siendo tomadas por expertos, en base a la mejor evidencia científica. Se ha acelerado el ritmo de vacunaciones con el fin de aumentar la cobertura de población protegida.

La reactivación económica está siendo impulsada por la política fiscal y por la política monetaria de la Reserva Federal. El presidente Biden logró la aprobación por parte del Congreso de un plan de estímulo fiscal que, por su tamaño y por sus implicaciones para la reducción de la pobreza, es considerado el programa social más significativo desde la creación del sistema de seguridad social en 1935, durante el gobierno del presidente Franklin Roosevelt. El plan eleva las transferencias a familias de menores ingresos, aumenta el número de personas beneficiadas por los programas de salud y establece asignaciones para favorecer a la población infantil en condiciones de pobreza. También aumenta el plazo durante el cual puedan recibir subsidios los desempleados.

Con ánimo conciliador, perfil bajo y estilo moderado, el presidente Biden comienza su gobierno con un audaz programa de transformación económica y social.