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Colombia y México

Con la toma de posesión del presidente Enrique Peña Nieto, regresa el PRI al gobierno de México después de doce años.  Es un PRI diferente al partido hegemónico que ganaba las elecciones a las buenas o a las malas.  Como afirma Luis Videgaray, el nuevo ministro de Hacienda, “el PRI actual compite en una democracia, acepta los resultados y entiende que sólo a través de buen gobierno puede volver a competir.”

 
Las relaciones colombo-mexicanas se encuentran en una etapa de mutuo entendimiento.   Además de la cercanía que existe entre los dos gobiernos, el creciente intercambio comercial ha intensificado los vínculos empresariales entre los dos países.  La presencia de México en la Alianza del Pacífico, junto con Colombia, Chile y Perú, abre nuevos espacios de integración económica y de participación efectiva en el comercio mundial.  En el campo internacional, México ha respaldado la aspiración colombiana de hacer parte de APEC en la región Asia-Pacífico y de ingresar a la OCDE.  A nivel regional, los dos gobiernos colaboran para apoyar a Centroamérica en la lucha contra el narcotráfico.
 
  En declaraciones recientes como presidente electo, Peña Nieto  afirmaba: “El libre comercio, lejos del proteccionismo, es el camino que debemos tomar para hacer de América Latina una región pujante en la economía mundial.”  Esta es una actitud que coincide con la política comercial colombiana y con las de Chile y Perú.  Pero marca una diferencia con las inclinaciones proteccionistas de algunos de los miembros de Mercosur que han estado imponiendo restricciones de distinta naturaleza a las importaciones.   Establece un contraste nítido con el enjambre de controles al comercio internacional y la creciente tendencia estatizante que se observan en los gobiernos de  Argentina y Venezuela.
 
  Los vínculos bilaterales incluyen la profundización del denominado G2, el acuerdo recíproco de liberalización comercial, y el ingreso de la Bolsa de Valores de México al Mila, conformado por las entidades bursátiles de Colombia, Chile y Perú.  Hay una coincidencia de criterios en la prioridad asignada al combate contra el crimen organizado.  El  General retirado Oscar Naranjo, asesora a Peña Nieto en temas seguridad. 
 
También existe la posibilidad de compartir con el nuevo gobierno mexicano las experiencias colombianas en materia energética.  Una de las iniciativas de cambio que ha anunciado Peña Nieto es la de permitir la participación de empresas privadas en la actividad petrolera.  Hasta ahora tanto el sector de la energía eléctrica como el de la producción de hidrocarburos han sido monopolios estatales en México.
 
La etapa floreciente de las relaciones bilaterales tuvo su comienzo durante la presidencia de Ernesto Zedillo, el gobernante que  le abrió el camino a la transición hacia una auténtica democracia en México.  Ese proceso ha sido continuado durante los gobiernos de Vicente Fox y Felipe Calderón.  Es predecible que esa relación se intensificará con el presidente Enrique Peña Nieto. Así lo sugieren las recientes declaraciones del presidente Juan Manuel Santos: “Con México hemos establecido una relación tal vez sin precedentes y de importancia estratégica para Colombia.”