Analistas 17/10/2020

Cuatro consejos contra el populismo

“Que me dirija a usted como amigo no es una formalidad. Yo no reconozco enemigos. En los últimos 33 años de mi vida me he dedicado a reclutar la amistad de toda la humanidad”, le escribía Mahatma Gandhi a Hitler el 24 de diciembre de 1940. ¡Qué vigente es este mensaje en un mundo dominado por la violencia de las redes sociales que facilitan la cobardía de esconderse detrás de un perfil ficticio para bombardear con palabras y suscitar el odio!

¡Qué útiles son estas palabras para combatir aquellas corrientes ideológicas que buscan la división no sólo entre colaboradores y empresarios, entre minorías y mayorías, entre hombres y mujeres, sino también entre las familias!

Es entonces cuando se hace trascendental en esta conversación nuestra capacidad de generar consensos sobre lo básico, desarmar el lenguaje y escuchar, escuchar mucho para poder entender las circunstancias que nos trajeron a este pasaje de la historia.

Hace poco un gran empresario colombiano me contaba sus apreciaciones sobre nuestra coyuntura, me repetía que era vital generar esperanza en los ciudadanos y que además se sintieran escuchados, pues cuando una persona pierde la esperanza, se vuelve presa de la frustración, del odio y de aquellos líderes políticos que ganan en el campo de la división.

Los capítulos de nuestra historia han sido claros ante los embates de quienes desean una sociedad en caos, una sociedad desunida por diferentes motivos que esconden en su más íntimo rincón un sentimiento de odio, traducido en “causas sociales”, como la herramienta para alcanzar poder y generar mayor pobreza y destrucción.

No somos una nación perfecta, eso está a la vista, pero sin duda alguna, somos una mejor sociedad que tiene avances en cualquiera de los indicadores que la evalúen. En medio de esta mejoría generalizada debemos proceder a hacer correcciones pequeñas pero rápidas para evitar la llegada de aquellos a quienes les conviene el caos.

Algunos puntos para tener en cuenta:

1. La mejor forma de evitar los populismos y los odios engendrados por liderazgos mediocres es el trato justo y humano a los colaboradores, a los empleados, al vecino, al conductor del bus, al mesero.

2. Cabalgamos “en hombros de gigantes” expresaba Newton en 1976. Somos el resultado de una generación que logró vencer el miedo y construir en un país que estaba dominado por las mafias y las guerrillas, siendo la guerrilla mafia y “guerrilla” a la vez. Sin embargo, se hace trascendental cerrar las brechas generacionales, involucrar más a los jóvenes en los puestos de decisión. No existe otra manera más eficiente de comprender y construir.

3. Eliminar los calificativos tan escuchados por estos días: Mamertos, facsistas, paracos, etc. El tiempo ha demostrado su inutilidad. Llegó la hora de cambiar la estrategia.

4. Fomentar el criterio. Pensar, evaluar, no reenviar noticias ni difundirlas sin antes cerciorarnos de su veracidad. Estamos hechos para pensar, para reflexionar, para preguntarnos más cosas; no seamos parte de la cadena de ignorancia que confunde y desinforma.

Salgamos del juego, del ajedrez que nos ve como una ficha más en la profunda e ignominiosa tarea de destruir lo construido, que en el fondo tiene mucho que ver con agotar las esperanzas de una mejor humanidad.