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Reformas y crecimiento

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Roberto Junguito

En su primera exposición pública como directora general del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Giorgieva, aún con anterioridad a que se publiquen las revisiones del crecimiento económico mundial del World Economic Outlook (WEO) previstas para la próxima semana, dio a conocer públicamente su preocupación por la desaceleración del crecimiento económico global, sus principales causas y la estrategia prevista para la adopción de una acción sincronizada de aceleración de la actividad económica mundial.

Resalta que cerca del 90% del mundo se encuentra en una fase de desaceleración de sus economías y solo muy pocos países estarán registrando tasas de crecimiento económico anual superiores al 5% anual. Entre los factores que originan esta situación destaca la virtual parálisis del crecimiento del comercio mundial, debido a que las tensiones internacionales han desembocado en gran incertidumbre y una desaceleración de la actividad manufacturera. Para hacerle frente, plantea la importancia de desarrollar lo que denomina el potencial comercial internacional, evitando las guerras comerciales en que todos pierden.

Sugiere, además, utilizar la política monetaria de manera inteligente y dirigida a ampliar la estabilidad financiera mundial, manteniendo bajas las tasas de interés donde ello sea posible; utilizar las herramientas fiscales, movilizando los ingresos tributarios y reduciendo la corrupción en el uso de los recursos públicos, e implementando reformas estructurales que incrementen la productividad para estimular el crecimiento futuro. Destaca que todo ello requiere una mayor cooperación internacional. Es una estrategia que denomina “una política de respuesta sincronizada” para lograr la reactivación económica mundial.

Entre los capítulos técnicos del WEO hay uno que se dirige a adelantar recomendaciones para estimular las economías de los países menos desarrollados y emergentes como Colombia. Allí, la atención se dirige a resaltar la importancia que los gobiernos deben dar a la aprobación y puesta en marcha de reformas estructurales, e indica que la experiencia histórica de las décadas recientes ratifica que las reformas adoptadas han tenido efectos muy positivos en la recuperación de las economías. Entre otras, cita como grandes experiencias de éxito lo logrado entre 1998-2007 en Colombia, junto con lo sucedido en ese mismo lapso en Egipto, Rumania y Sri Lanka.

Las principales áreas de reformas estructurales que se traducen en mayor crecimiento se mencionan aquellas que tocan aspectos financieros internos como la desregulación y la estabilidad fiscal, la liberalización del comercio exterior, las reformas en los mercados de productos como la eliminación de monopolios estatales para la prestación de servicios públicos, las reformas laborales mediante mayor flexibilización laboral y la formalización, así como aquellas que cimientan la gobernabilidad. Esta experiencia y recomendaciones internacionales traen lecciones muy importantes para Colombia, en particular, nos hace llamar la atención de la conveniencia que la administración Duque adelante las reformas pensional y laboral, y que las Cortes declaren exequible la Ley de Financiamiento, dado el impacto adverso que tendría la declaratoria de inexequibilidad en el crecimiento de la economía e inclusive en la estabilidad fiscal.

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