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Los grandes riesgos mundiales

Uno de los principales temas que se analizan y discuten en el Foro Económico Mundial de Davos esta semana son los Grandes Riesgos Mundiales. En el informe preparado para el Foro se parte por considerar que los riesgos globales son aquellos eventos inciertos o condiciones que en el caso de ocurrir tendrían un impacto negativo o adverso para varios países e industrias en el curso de la próxima década.

Estos se clasifican tanto por su posible severidad o tamaño de su impacto, como por su frecuencia o sea su probabilidad de ocurrencia. En términos de severidad, el Informe del 2016 considera que los problemas relacionados con el cambio climático y más concretamente la incapacidad de mitigarlos y de adaptarse a estos pasa a la cabeza de los grandes riesgos. Está seguido por los temas de la inseguridad mundial (i.e. armas de destrucción masiva), por los problemas de escasez de agua, el de la migración obligada o forzada y el de los choques a los precios de la energía (los precios del petróleo).

De otro lado entre los riesgos de mayor frecuencia figura también el de la migración involuntaria, los conflictos geopolíticos, los fenómenos climatológicos extremos, y las catástrofes naturales. Esto hace que los grandes problemas económicos como las crisis fiscales, y los problemas del empleo hayan pasado a un segundo plano, aunque continúan siendo destacados en el más corto plazo. 

El Informe explica en detalle la interconexión existente entre el cambio climático y los riesgos de escasez del agua e informa que al nivel internacional, como es el caso también en nuestro país, la mayor parte del agua extraída se utiliza en la agricultura y puntualiza que de no ser el caso que las practicas del manejo del agua mejoren, en unos años se presentará una competencia muy feroz entre sus usos alternativos para la agricultura, industria o el consumo humano en las ciudades. Señala, asimismo, que el cambio climático se traduce en unas mayores temperaturas y exacerba la situación de escasez del agua en el mundo.

Anota que el riesgo de la seguridad alimentaria es especialmente severo cuando se tiene en cuenta que el efecto combinado a nivel mundial de una población creciente y de un incremento de unas clases medias más ricas se traduce en una demanda de alimentos que podría alcanzar un 60% para mediados del siglo. 

Se destaca que eventos extremos del Fenómeno de El Niño, a causa del cambio climático, se están volviendo más frecuentes y que estos tienen un efecto devastador en la oferta de alimentos. Visto desde la óptica de Colombia, el tema de la seguridad alimentaria, en términos de una menor producción agropecuaria para el consumo interno y las exportaciones y de incremento de los precios relativos de los alimentos en el contexto del Fenómeno del Niño, adquiere especial importancia local y es claramente un reflejo de la forma como los grandes riesgos mundiales se manifiestan en el caso de un país individual.

En términos de las esferas de acción para mitigar los riesgos del cambio climático, las medidas recomendadas por los expertos mundiales incluyen el establecimiento de sistemas de información sobre el clima, la provisión de innovaciones en el aseguramiento, como los seguros indexados al clima para reducir o mitigar los riesgos que enfrentan los pequeños agricultores, y el estímulo de inversiones para reducir las emisiones de carbono. La mitigación de estos riesgos debe convertirse efectivamente, y no solo de labios para afuera, en una prioridad nacional.