Analistas

La maldición de la moneda

El profesor Kenneth Rogoff acaba de publicar un libro que lleva por título en inglés The Curse of Cash, cuya traducción, más adecuada, al español sería, quizás, La Maldición de la Moneda o mejor aún La Maldición del Billete, como trata de explicarse más adelante. El libro argumenta que los países harían bien en buscar deshacerse del uso del papel moneda o sea de los billetes emitidos por los bancos centrales y que se utilizan como medio de cambio.

Esta es una proposición que aparece, a primera vista, como sorprendente y casi absurda cuando se considera el rol fundamental que juega el papel moneda como medio de cambio y como depósito de valor, según lo aprendimos todos en nuestros primeros cursos de economía. Pues bien, el autor establece que los países más avanzados que disponen de sistemas bancarios muy desarrollados deben comenzar a meditar sobre los beneficios netos de deshacerse del papel moneda, salvo, quizás de las monedas y los billetes de baja denominación, pues el esquema vigente de papel moneda puede tener más costos que beneficios para estos.

Desde el punto de vista de la política monetaria que se viene ejerciendo en los países más avanzados se ha venido observando que el papel moneda se presenta como un obstáculo para el establecimiento de las tasas de interés negativas que sería deseable fijar en las condiciones actuales de esas economías y que servirían de estímulo a la demanda agregada. 

La existencia de billetes sobretodo de altas denominaciones hace que las personas dejen sus saldos ociosos en la forma de billetes en sus cajas fuertes y no se vean estimulados a aumentar sus gastos de consumo con el impuesto o costo tiene una tasa de interés negativa sobre sus depósitos bancarios. Pero los argumentos de Rogoff van más allá. El autor sostiene que la existencia de billetes y particularmente los de altas denominaciones facilitan la evasión tributaria, y en general, la economía subterránea en Estados Unidos y en Europa. Además, los billetes son un medio ideal para el lavado del dinero, estimulan el narcotráfico y aún la criminalidad, al permitir hacer transacciones entre agentes que no son identificables. 

Las propuestas de Rogoff en el sentido de ir eliminando los billetes de altas denominaciones va claramente en contra vía de lo que ha venido haciendo el Banco de la República, por ejemplo, con la reciente emisión del billete de $100.000. Si bien es cierto que, de acuerdo con el Banco de la República, el valor del billete expresado en dólares es de aproximadamente US$30 e inferior al de mayoría de muchos países y que este puede contribuir a satisfacer la demanda de efectivo, la realidad es que estos actos fraudulentos resaltados arriba que permite el uso de billetes de altas denominaciones no surgen solo en los países desarrollados, sino en los emergentes. 

De hecho, como lo señala el libro de Rogoff, Colombia es un país con un promedio alto en el uso de efectivo con relación al Producto Interno Bruto, lo que posiblemente tenga origen principal en las regulaciones como es el caso del impuesto a las transacciones financieras pero también en razones como el narcotráfico y las actividades económicas informales. Es también uno de los países que más se benefician del señoriaje por la emisión de moneda del banco central. El libro de Rogoff debe ser lectura obligada de los miembros de la Junta del Banco de la República, incluyendo al Gerente del Banco y al Ministro de Hacienda.