Analistas 22/05/2020

El contexto latinoamericano

Goldman Sachs acaba de revisar sus proyecciones económicas para nuestra región en su tradicional publicación Latin American Analyst y plantea los retos de “Cómo salir de un hoyo más profundo”. Analiza cuatro aspectos principales: la incidencia de expansión del virus del covid-19 en los diferentes países, la adopción y permanencia de las políticas de distanciamiento social en la región y el tamaño del derrumbe en la actividad económica, así como las rutas de recuperación previstas para cada uno de los países.

Lo primero que destaca el artículo, que es un aspecto muy importante de tener en cuenta cuando se hacen comparaciones internacionales, es qué tanto el virus como las medidas de aislamiento social llegaron más tarde a América Latina que a los países de Asia y de Europa, de tal suerte que en nuestra región los casos de contagio se siguen expandiendo y todavía, como dicen los expertos, no se ha logrado “aplanar la curva”.

Con todo, indicadores tales como la tasa de incremento de mortalidad por el virus y el número de casos de contagio por millón de habitantes señalan que estos son relativamente más favorables en América Latina que en el conjunto mundial y que, dentro de la región, el control del virus en Colombia es hasta ahora, junto con el de Argentina, uno de los más favorables. La tasa de crecimiento de la infección en Colombia es de 3,8% frente a 5% para la región y 6,8% para el total mundial.

Lo segundo que resalta el artículo es que la política de aislamiento social se estableció durante la segunda mitad de marzo; que, seguramente, en la mayoría de los países esta permanecerá al menos hasta finales de mayo, y que la actividad económica está comenzando a liberarse, de manera gradual y selectiva, en estos días, manteniéndose, como es el caso en Colombia, un confinamiento inteligente y más intenso en barrios, ciudades y regiones con mayores brotes del virus.

Respecto a la actividad económica, el estudio en referencia destaca que la caída en marzo fue superior a la esperada y señala que su indicador de actividad económica, CAI (Current Activity Indicator, por su sigla en inglés), indica que se registraron caídas anualizadas de dos dígitos en abril.

De esta forma, se identifica que el impacto conjunto de un confinamiento más largo del originalmente previsto, al lado de una caída más profunda de la actividad económica frente a lo proyectado, todo ello en un entorno internacional más pesimista se traduce en una contracción severa y sin precedentes en el pasado reciente de la región, con baja del PIB de los siete países de mayor tamaño de América Latina de 7,6% para 2020. Para el caso de Colombia, prevé que la caída de la tasa de crecimiento será de 6,1%, cercana, aunque ligeramente mayor, a la prevista por el Gobierno Nacional de 5,5%.

Esta situación de caída en la actividad económica regional, resalta el estudio, se magnifica por el hecho de que muchos de estos países tienen sectores informales muy grandes y que, en varios de estos, se están dando incrementos significativos en el desempleo y el subempleo. Aunque se espera que la actividad económica comience a resurgir durante el segundo semestre, con todo, alerta que esta es incierta, será más lenta y que seguramente para fines de 2021 ni siquiera se alcancen a recuperar los niveles del PIB registrados antes se irrumpir el virus.