Analistas

Crecimiento, desempleo e inflación

Los indicadores económicos recientes sugieren un fortalecimiento de la actividad productiva, caída de la tasa de desempleo y bajo riesgo de inflación. Son buenas noticias para el país y de extremo júbilo para el Gobierno Nacional. El optimismo oficial se refleja en los pronunciamientos del Ministro de Hacienda e inclusive del Presidente de la República, quién pronostica que el crecimiento del PIB para 2014 será de 5,5% y no 4,3% que prevé The Economist, pues, a su juicio, los análisis de esa revista no tomaron en cuenta el impacto de las concesiones de la infraestructura vial en el crecimiento del año entrante.

En cuanto al desempleo, el Dane informó que la tasa nacional en octubre alcanzó 7,8%, frente a 8,9% en el mismo mes del 2012. Es la más baja registrada desde el 2001. Sin duda, este resultado refleja una aceleración en la actividad económica y representa un éxito oficial, pues consolida el propósito de reducir la tasa de desocupación a niveles de un dígito. Por su parte, la inflación anual al consumidor según IPC se ha situado en niveles cercanos a 2%, en tanto que la variación anual del Índice de Precios al Productor, IPP ha sido negativa.

Estos indicadores sobre la buena marcha de la economía deben tomarse, no obstante, con alguna cautela pues revisten algunos riesgos y vulnerabilidades. En lo que hace a los pronósticos del PIB para 2014 se presupone, de un lado, que la actividad económica mundial continuará su recuperación y que la inversión privada en Colombia no se verá frenada adversamente por el período electoral que se avecina y la incertidumbre que rodea las implicaciones del proceso de paz. Además, se da por hecho que efectivamente las concesiones de las vías de cuarta generación se pondrán en marcha y que no se dilatarán por problemas tales como las consultas con las comunidades, las autorizaciones ambientales o el acceso al financiamiento.

Debe tenerse en cuenta, asimismo, que la caída en la tasa de desempleo no ha sido uniforme a largo y ancho del país, ni entre los diversos sectores de actividad. Según lo revela el Dane, ha estado jalonada por Bogotá, en tanto que un buen grupo de ciudades como Armenia, Cali, Popayán, Pereira, Cúcuta, Ibagué, Neiva y Villavicencio continúan registrando tasas de desempleo superiores a 10%. De otro lado, se identifica que el empleo formal ha disminuido en sectores como el transporte y la industria manufacturera. Por su parte, la tasa de desempleo de Colombia continúa siendo la más elevada de América Latina, particularmente cuándo se compara con las de países como Argentina, Brasil, Chile y México.

Cabe, finalmente, hacer referencia al tema del incremento de los índices de precios al consumidor y al productor. Sin duda alguna, se ha logrado controlar la inflación y cumplir metas del Banco de la República, lo que es un éxito de la política monetaria, pero también debe preocupar que los incrementos de los precios sean muy bajos o negativos como viene sucediendo en algunos países de Europa. La caída del Índice de Precios al Productor en Colombia ha estado jalonada por descensos en los precios de productos agrícolas como el café y la papa, o sea, precisamente, en actividades cuyos productores y representantes campesinos han sido centro de las protestas recientes. Una baja en los precios al productor que en el último año alcanzaron 7,5% puede y tiende a reflejarse en una baja de inversión en el campo y en menor producción agrícola futura. 

El tema de los menores precios agrícolas al productor, sus determinantes e implicaciones debe ser analizado de cerca por parte del equipo económico del gobierno.