Analistas 20/09/2020

Sin perder el rumbo

Con temor y cautela el mundo está retomando sus actividades con la nueva conciencia de la fragilidad e importancia de la vida, como ese gran regalo y oportunidad de descubrir en qué debemos trascender. En este encierro todos en algún momento hicimos los compromisos personales para priorizar el ser, el tener y el hacer.

Sabemos ya que la salud del cuerpo, de la mente y el espíritu se deben cuidar, alimentarse sana y amorosamente, con buenos productos, buenos sentimientos, buenos hábitos y algunos sacrificios que tienen consecuencias positivas; siempre pensando que los insumos para esa salud nos las proveen personas como nosotros que se realizan trabajando en las cosechas y producción de alimentos, medicinas, educación, recreación, orientación espiritual y servicios indispensables como transporte, servicios públicos, infraestructura, seguridad y salud.

Para quienes no pudimos acompañar a quienes realmente son importantes para nuestras vidas, o perdimos seres queridos sin poder acompañarlos sabemos también lo importante que son las conversaciones largas, los abrazos fuertes, los besos tiernos o apasionados; así como viajar juntos, comer juntos, reír juntos y llorar juntos.

Ahora desde esta nueva cultura del Cuidado aprendida donde se conocen, aceptan y ejecutan nuevas responsabilidades y corresponsabilidades por el bienestar de las personas cercanas, lejanas y ajenas que necesitan de nuestra solidaridad y ayuda desinteresada pero con toda generosidad y desprendimiento desde el rol y capacidades de cada persona.

Vimos a los empresarios de todos los calibres, a los gobiernos, nacional, regionales y locales y a la sociedad civil en todas sus expresiones generando las alianzas más creativas e interesantes para poder hacer el bien. Los empresarios responsables, grandes y pequeños, de campo y ciudad, expandieron sus horizontes, fueron grandes en todo el sentido de la palabra pero siempre cumpliendo el deseo más profundo de ellos, de sus propietarios o accionistas de ayudar, de generar bienestar y de no tomar decisiones que afectaran negativamente a nadie.

Ahora más que nunca, los empresarios deben fortalecer esta cultura del entendimiento de la importancia del rol de los negocios en la innovación para seguir siendo solucionadores de problemas, proveedores de productos y servicios en un nuevo escenario en el que el nombre del juego es prevenir el cambio climático que nos obliga a ser cuidadosos, responsables y rigurosos en la identificación de riesgos e impactos para evitarlos, prevenirlos, mitigarlos o en su defecto compensarlos.

La amenaza en esta coyuntura son los intereses políticos en contra de cualquier tipo de iniciativa empresarial con discursos incendiarios, nuevas legislaciones amparadas en acusaciones, acciones jurídicas infundadas o carentes de estudios científicos o técnicos, daños a la reputación con acusaciones vacías, acciones vandálicas disfrazadas en protestas sociales y actos de delincuencia en alianza con bandas de hampones.

Para Colombia no es nuevo saber que los negocios, las regiones y el país prosperan si se trabaja rodeado por la institucionalidad, con espíritu de trabajo ético, con compromiso real con la comunidad y con creatividad y flexibilidad.