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La realidad fáctica, la teoría y la política

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En estos días las conversaciones están llenas de intenciones y entre esas aparecen propuestas para el posconflicto lo que nos lleva a pensar lo que uno como persona puede hacer como ciudadano, padre de familia, empleado, pero también como nieto e hijo de gente de bien que aún sufre recordando vidas perdidas, parajes de color gris y situaciones que aún no han sido aclaradas.

Debido a mi trabajo he podido conocer gente maravillosa que trabaja sin tregua, sin límite y multiplicando recursos para hacer que su familia, entorno, o simplemente para que otros tengan una vida mejor, mas alegre, más digna, más humana. Quién no tiene una tía o una vecina o conocida que de forma silenciosa, y solo llevada por el sentimiento de solidaridad y responsabilidad, acogen en su casa, en su pequeño negocio o en su plan de vida a los que necesitan vivienda, trabajo, estudio o solamente amor.

Mi padre, Eduardo Santa Loboguerrero un día construyendo una de sus hipótesis rumiadas por la experiencia de 88 años de vida académica y de mucho estudio con montañas de lectura,  refiriéndose a los modelos de cultura me dijo que Colombia necesitaba héroes vivos y no los inmolados por la violencia, aseveración que por años trate de entender pero que hoy por fin lo entiendo, pues esas madres, tíos, amigos o simplemente personas que están comprometidos con la dignidad y felicidad de las personas son nuestros héroes pues trabajan con convicción, generosidad y que contrastan con la precariedad, falta de carácter y egoísmo con algunas personas que gobiernan y resuelven sobre el futuro de todos.

Tampoco es extraño en Colombia que muchos empresarios, grandes y pequeños, como parte de la gerencia del negocio tomen decisiones con criterios de inclusión y de valor agregado al entorno donde generan su riqueza. Son tan importantes las mejores prácticas colombianas que la red de estudio de universidades lideradas por Harvard University Social Enterprise Knowdlege Network Sekn ha documentado casos de empresas mineras, petroleras, eléctricas, universidades, etc.

En días pasados en el encuentro de mejores prácticas de Responsabilidad Social Corporativa de la Andi un empresario y emprendedor vallecaucano  compartió una realidad fáctica que de forma muy simple complementó con hechos las teorías y paradigmas sobre construcción de paz, y que refuerza mi tesis de que la paz es consecuencial. 

La ecuación a resolver se refería al rol de los empresarios en el posconflicto donde se evidenciaba el compromiso de todos los empresarios en acompañar al Gobierno en lo que se acordara en la mesa de negociación, decisión correcta y comportamiento normal de las empresas que creen en la institucionalidad, pero la que nos animó a todos los asistentes fue la de empresario caleño que dijo que no debíamos esperar a que el Gobierno dijera qué tenía que hacer el empresariado por la paz pues los empresarios sí saben que aquí en Colombia hay que seguir generando EMPLEO DIGNO para TODAS las personas que las empresas pudieran como objetivo primordial y que por eso él estaba desarrollando nuevos negocios, en lugares apartados, con gran utilización de mano de obra. Adicionalmente invitó a pagar los mejores salarios y bonos relacionados con la utilidad para promover más consumo y por ende más empresas y más empleo digno, a lo que yo añadiría más impuestos, más desarrollo y en consecuencia  mejor educación, mejor salud y cero violencia.

Esta lección de la realidad fáctica de empresas, empresarios que son referentes de mejores en prácticas en nuestro país y en el mundo y que siempre van más allá hoy le recuerdan al Gobierno que esa presencia del Estado en zonas remotas, ese salario digno para muchísimos trabajadores, esos programas de mejoramiento de prácticas agropecuarias, esa infraestructura, esa participación ciudadana e interés sobre los bienes y políticas públicas son otras externalidades de la práctica industrial; y para que el círculo virtuoso siga creciendo el Gobierno debe propiciar con legislación clara, impuestos competitivos y con un acompañamiento a las comunidades y a los gobiernos locales y regionales y a la empresas la construcción de un modelo económico lejos de la corrupción pero cerca a la gente que necesita mejores oportunidades de trabajo, estudio, salud y del verdadero desarrollo sostenible.
============Ayu. DESTACADO (22660063)============
Mi padre, refiriéndose a los modelos de cultura,  me dijo que Colombia necesitaba Héroes vivos y no los inmolados

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