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¿El lobo está?

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Ramiro Santa

Como en la fábula de Juan y el lobo, también conocida como El Pastorcito Mentiroso, ya no sabemos cuándo es que va a venir el lobo verdadero a ultimarnos a todos. Por recordar otras amenazas que también generaron pánico, zozobra y daños, estaba el H1N1, gripa porcina, MERS, vacas locas, SIDA, Antrax, Ebola, H5N1 gripa aviaria, Zika, y ahora el Corona virus, que no sabemos cómo viene, qué hacer para que no acabe el mundo y qué no hacer, pues al día de hoy no tienen cura conocida.

Mientras esa situación está pasando en nuestra cotidianidad vital; la economía mundial también se agrava, por la disminución de consumo de petróleo en China, y el no acuerdo de reducción de producción para mantener el precio del barril. Colombia, como país productor y dependiente del petróleo para pagar todos sus gastos, está en un escenario difícil, ya que nuestra moneda está perdiendo valor; situación que encarecerá desde el maíz, para alimentar pollos, cerdos y ganado, hasta insumos y materias primas para nuestra producción industrial.

Paradójicamente, este escenario sombrío nos puede servir para entender algunas verdades opacadas por intereses particulares o de origen político. Por ejemplo, entender la importancia para la economía y para el bienestar de todos que produce el gas, el petróleo y la minería. Hoy debería ser claro que sin gas ni petróleo no hay energía, no hay cocina, no hay agua, tampoco industria petroquimica, abonos, polímeros, exportaciones de hidrocarburos, y en consecuencia tampoco recursos para inversión social, ambiental, infraestructura, etc.

Otra paradoja, es que es tiempo de pensar en otros caminos de oportunidad para nuestros productos y servicios, que ciertamente podemos y debemos potenciar para nuestro consumo interno y también para exportación.

En economía tradicional podemos pasar de 8 millones de hectáreas en producción agropecuaria a 32 millones, para ser autosuficientes en alimentos e insumos; ya emprendedores colombianos están llevando aguacate hass a Japón y carne a Medio Oriente y frutas a Argentina. Hay que explorar posibilidades con las empresas y empresarios que ya están exportando, buscar mercados nuevos y productos en que ya somos expertos, pues con el cambio peso-dólar ya nos volvimos competitivos. Hay nuevos acuerdos y tratados de libre comercio, como la alianza del Pacifico, hay una nueva legislación para la agroindustria que exime de impuestos, hay créditos y otros instrumentos. Tengamos presente que el mercado internacional paga en moneda dura.

Entre los ejemplos que le escuche al Ministro José Manuel Restrepo, estaba un callcenter con contratos internacionales que emplea 5.000 personas. También dijo que la exportación de servicios está alrededor del 20% del total de exportaciones. Entre esas, estaba el turismo que ha tenido un crecimiento importante, pero que debe seguir en la ruta del nuevas posibilidades como son el agro turismo, el de la biodiversidad, el étnico con su cultura, su música y su gastronomía. Por su parte la economía naranja, producción artística en música, cine, teatro, etc. ya aporta un 3,4% de PIB y puede seguir creciendo.

Mientras llega el lobo, ojalá no, debemos sacar ventaja de lo que sabemos hacer, del precio del dólar, de la cultura del emprendimiento, de los que saben exportar, del nuevo marco regulatorio y de acompañamiento del Gobierno nacional a través de las cámaras de comercio, las alcaldías y las gobernaciones.

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