De la sobrevivencia a la libertad

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Además de estar viviendo en el periodo de paz más grande en la historia y del mejoramiento más importante de los indicadores de bienestar en la mayoría de los países, no se explica por qué insistimos en educar a los jóvenes en el miedo, en futuros catastróficos, donde hay que luchar y competir para sobrevivir.

En la historia de la humanidad nunca hubo tantos adelantos científicos, progresos médicos y recursos tecnológicos y conciencia medioambiental; sin embargo, mientras las preocupaciones se sigan planteando únicamente desde los indicadores económicos, no seremos capaces de generar un nuevo modelo que releve la importancia del ser humano.*

La humanidad y en particular la juventud está buscando un modelo que le dé sentido a la vida, que le dé prioridad la dignidad de las personas, que el trabajo este asociado al amor por el hacer, al sentirse útil, a agregarle valor a las personas con buenos productos y servicios, al mejoramiento de la calidad de vida.

Solo lograremos el cambio si cambiamos el miedo por conversaciones propositivas, si tenemos una educación desde la dimensión de la dignidad humana, de la ética, de la música, la literatura, el arte, la familia, la naturaleza y el compromiso real y auténtico con las personas.

Es hora de entender que el cambio no se hace con manifestaciones, se hace con trabajo y compromiso, es el momento de cambiar las comparaciones, las quejas y los conflictos que exacerban las frustraciones y lo odios para pasar a la propuesta y los referentes de dignidad. Referentes que están miles de personas, que siempre han estado ahí trabajando con amor y dando lo mejor; otros ayudando a los enfermos, a los necesitados, a los inmigrantes, a los niños y ancianos abandonados. Todos conocemos a esas personas que llenan su vida y la de los demás y que en vez de exigir, protestar y dañar está en niveles superiores en su trabajo o en su comunidad.

Las empresas e instituciones que van a tener el mejor talento en el corto plazo y triunfaran también son las que ya tienen como objetivo contribuir en la construcción de un mundo mejor y donde las utilidades son el resultado del cumplimiento de ese objetivo, los empresarios pequeños y grandes, los nuevos emprendedores saben que el valor de una empresa está dado por la reputación derivada de su comportamiento ético, responsable y respetuoso.

* Conversación con Joan Antoni Melle Banca Ética - Fundación Avina

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