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En términos generales, a Colombia le fue bien en este foro en Suiza que inició el señor Klaus Schwab hace 50 años. Este foro se pensó para discutir asuntos muy europeos, y sin duda, es hoy uno de los escenarios más importantes para hablar de economía mundial. En el evento participan gobiernos, empresas, líderes importantes por su representatividad y conocimiento, empresarios, instituciones organizaciones de la sociedad civil, académicos, periodistas y personas que quieren oír, proponer y hasta retar a los grandes que participan.
La agenda económica mundial estuvo, en principio, priorizada por la coyuntura de las tres potencias: China, Estados Unidos y el Reino Unido; los dos primeros por asuntos comerciales y UK por el Brexit, que sin duda impactará la economía del mundo, y que cambiará radicalmente el relacionamiento entre los mismos países europeos, no solo en la producción y comercio si no también en el empleo, pues es el retiro de los británicos de la Unión Europea.
Durante las discusiones y presentaciones, siempre estuvo presente el Cambio Climático como preocupación, alarma, amenaza o propuestas de aproximaciones a oportunidades en voces optimistas. También poco a poco fue entrando en las conversaciones una preocupación humanitaria, sobre la posible epidemia (pandemia) del Coronavirus, dónde la comunidad internacional y las grandes potencias, además de la solidaridad ofrecieron cooperación científica, pues ciertamente es un riesgo que no es conocido por la humanidad, pero seguro que el impacto será tan grande e insospechado que puede cambiar todas las relaciones comerciales entre en el mundo. Nadie querrá tener relaciones con los chinos, mientras la situación se aclare y además mejore y maneje adecuadamente.
En ese marco de conversaciones económicas, predictivas, futuristas y fácticas, también se habló del comportamiento irresponsable de algunas empresas, y de la miopía de sus accionistas dónde lo único que les pareciera importar, son los rendimientos económicos; incluso por encima de la situación y contexto social, ambiental y económico de los entornos dónde tienen sus operaciones y mercados, llevándolos a abusos y evasiones de responsabilidades como son las tributarias, cargando costos no trazables a las casas matrices y registro de las empresas en paraísos fiscales.
La demanda a ese modelo expoliador y torpe, es la necesidad de tener una aproximación ética e inteligente con su negocio y con la sociedad, pues el mercado y los accionistas son cada vez es más exigentes, informados, cuidadosos, responsables, con capacidad de exigir y de hacer a las empresas exitosas o fracasarlas. Adicionalmente, todos lo hemos vivido en este país con los políticos populistas, que a cambio de trabajar por construir soluciones y propuestas para asegurar más recursos e inversión para prevenir, mitigar y reparar los problemas ambientales y sociales, construyen con medias verdades y mentiras su plataforma y discurso de odio y violencia, fomentando así los bloqueos al desarrollo, la libertad de empresa, la inclusión y la justicia social.
Colombia no solo figuró en varios escenarios, si no que la presencia de la delegación en cabeza del Presidente sirvió para aclarar informaciones, dar a presentar el país y sus oportunidades ante gobiernos, empresarios e instituciones influyentes importantes y necesarias. Ahora la tarea es mejorar la certidumbre a través de toma de decisiones para tener un gobierno, un congreso y unos jueces más comprometidos con el futuro que se construye desde ahora. Un futuro con más inversión a través de más seguridad regulatoria, más justicia (no más leyes), más seguridad, más infraestructura, más liderazgo, conocimiento y definición en los asuntos ambientales y sociales y más transparencia.
En Colombia, del total de la fuerza laboral, que es de 23,7 millones de personas, 2,3 millones ganan el salario mínimo, lo que significa que es un tema que solo afecta a 10% de la población trabajadora, mientras que 11,38 millones ganan menos del salario mínimo, es decir, 48%
Las encuestas tienen una mayor cantidad de preguntas y su contexto suele ser de las denominadas preguntas abiertas, que se utilizan para conocer opiniones sobre uno o varios temas específicos
Ninguna fuerza política alcanzó un respaldo suficiente para gobernar sin construir consensos. Y eso, lejos de ser una debilidad, es una señal de madurez institucional