Amazonas y buenas prácticas

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Ocho países, 33 millones de personas, 350 grupos étnicos, un quinto del total de agua dulce en el mundo, el 10% de especies terrestres en el globo terráqueo y 6,7 millones de km2 de bosques, lagos y ríos, es el Amazonas que nunca hemos apreciado ni cuidado lo suficiente, pues seguro no les significa votos a los políticos de ninguno de los países que reciben los beneficios de esta riqueza global.

Ojalá no sea tarde, pues es uno de los ecosistemas más importantes, complejos y ricos del mundo en todos los aspectos; aire, agua, tierra, especies, culturas, pero también, subsuelo. Perú y Colombia producen el 50% y Brasil el 16% de su petróleo y minerales en la región Amazónica.

Lamentablemente, la deforestación avanza por cuenta de la ampliación de la frontera agropecuaria y otras actividades en terrenos baldíos de la nación, e incluso, en aquellos, supuestamente protegidos como zonas de conservación. Adicionalmente, las economías ilícitas de los narco cultivos, la extracción ilegal de minerales y la explotación de fauna y flora en manos de grupos criminales, están arrasando la riqueza ambiental, social, cultural y económica de toda la región.

Hoy, producciones como el documental fílmico del Sendero de la Anaconda no nos dejan de sorprender por la belleza que revelan, lo mismo con las alertas de institutos ambientales y de los líderes verdaderos que, desde la legitimidad y legalidad, nos invitan a conocer y a proteger a las comunidades locales.

Así mismo, desde el sector privado y con la ayuda de la cooperación internacional, hay una iniciativa ejemplar para la Promoción de Mejores Prácticas de la infraestructura y la industria, extractiva que ha iniciado un ejercicio incluyente y participativo de gobiernos locales, regionales, nacionales, líderes indígenas y comunitarios, empresarios y científicos comprometidos con el desarrollo de las tecnologías más limpias, respetuosas y menos invasivas para el cumplimiento de los objetivos de infraestructuras claves para el bienestar local y regional. Todos, al servicio de un objetivo superior que es el desarrollo de los países amazónicos pero en un marco de respeto y responsabilidad para el cuidado de las personas, las culturas y la inmensidad de sus riquezas naturales.

Seguramente, al final del ejercicio las comunidades estarán intercomunicadas y algunos proyectos que por su impacto no se podrán hacer, seguramente no todas las empresas tendrán la experiencia, las capacidades técnicas, financieras o éticas para trabajar en ese entorno tan valioso y exigente, pero todos, estamos de acuerdo en que no se debe escatimar en asegurar las mejores prácticas y tecnología del mundo.

Las reuniones iniciales, en el marco de dicha iniciativa, en Brasil, Colombia y Perú han sido muy reveladoras para todos los asistentes, pues el número de aproximaciones ha sido tan diverso como personas e instituciones han asistido, y la innovación en tecnologías limpias ha superado la imaginación de los grandes expertos y de las mismas compañías reunidas.

En ese contexto, la semana pasada ministros de Estado de Brasil, y hasta el mismo secretario de infraestructura de los Estados Unidos de América, contribuyeron con su conocimiento a impulsar esta visión de sostenibilidad en la región y en las siguientes semanas continúan las actividades en Perú y Colombia, donde también se está convocando al gobierno, comunidades, academia , instituciones, gremios y empresas para seguir identificando las mejores prácticas y construyendo un futuro sostenible para el Amazonas.

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