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La vida es un storytelling

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Pilar Ibáñez

“Y esta historia continuará…” frase típica con la que terminan las grandes historias para mantener a los espectadores queriendo más. El storytelling, como hoy se conoce, o narrativa, no es otra cosa que la capacidad de contar historias que conecten a las personas para generar una acción (call de action).

Si usted alguna vez en la vida ha echado o compartido un chisme, quiero decirle que conoce muy bien lo que es el storytelling. Desde que se inventó el lenguaje, hemos estado pasando voz a voz información que hace bien o mal a los demás o a toda una sociedad. Hoy, las técnicas de persuasión se mezclan con el storytelling para poder crear historias que conecten, inspiren y trasciendan en el espectador, o que toquen a la persona a la que quiere venderse una idea, producto o servicio.

Con el ánimo de poder ayudar a los lectores a contar buenas historias, van algunos consejos de los expertos en el tema del storytelling.

De acuerdo con Will Storr, escritor e investigador, la ciencia puede ayudar a crear una buena historia. Las historias son creadas por el cerebro todo el tiempo, en el momento en el que uno tiene una idea y va formando una “película” alrededor de algo ocurrido, en ese instante se está formado una historia.

Todas las historias tienen en común que generan interés cuando existe un cambio. No hay una historia o una buena historia en un relato de hechos monótonos en los que no ocurra nada, son los cambios, los giros, los retos, los que hacen que la historia sea interesante. Un caso de actualidad y que, creo, muchos conocemos, es la serie “Casa de Papel”, la razón por la que una persona se instala horas enteras frente a una pantalla, incluso todo el fin de semana en Netflix, es porque la historia cambia constantemente, lo que hace que se involucren las emociones de quien observa y que quiera saber que sucede a continuación.

El ser humano siempre está buscando el cambio, lo cual resulta curioso porque al mismo tiempo le tiene mucho miedo, como lo vemos hoy en día en la era digital, a pesar de lo cual siempre lo busca. Una relación monótona lleva al aburrimiento, un trabajo monótono lleva a la rotación, una vida monótona lleva a la depresión, es por esto que el cambio no solo es importante, sino que es necesario para la evaluación y la emoción de todo lo que nos rodea.

La vida está constituida entonces por una serie de hechos con causa y efecto, que hacen que todo cambie, y como el cambio nos encanta en las historias, pero no tanto cuando nos sucede, es por esto que la narrativa o la creación de historias hacen que el cambio sea controlado de forma más sana o compresible.

Para crear entonces un storytelling que logre su cometido es importante tener en cuenta cuatro características. La historia debe ser interesante: generar interés en quien la está escuchando, tiene que importarle para los demás; dos, debe generar conexión, las grandes historias logran mover las emociones de la gente y generar empatía, esa es la razón por la que discursos como el de Martin Luther King, Obama o Steve Jobs son de los más vistos; tres, convencimiento de quien habla: es evidente que si la persona no está hablando desde su experiencia y no ha probado el producto, servicio o idea se va a notar en su lenguaje no verbal y en la emoción del creer con el que cuenta la historia; y por último, los insights: esto son los detalles de la historia con los que se convierte en global, ya que la gente se siente identificada.

Esta es una invitación a que generemos historias que creen, inspiren y den fe y esperanza a la gente acerca de que este será un lugar mejor. ¡Feliz Navidad!

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