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La semilla de la felicidad

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Uno de los aspectos recurrentes cuando trabajo en las empresas es el tema de la felicidad organizacional, el reconocimiento de los trabajadores. Con frecuencia me encuentro con líderes y jefes de la vieja era, que cuestionan mucho el factor de reconocimiento de sus empleados, ya que se preguntan “por qué razón deben reconocer a sus empleados por realizar la labor para la cual fueron contratados”.

Cuando me enfrento a este tipo de cuestionamientos, siempre les muestro algo que creería que deberían saber por cultura general, y es la pirámide de Maslow.

De acuerdo a la teoría psicológica de Abraham Maslow existen varios factores de motivación para los seres humanos que, de acuerdo a las necesidades, prevalecen en prioridad.

En la parte más baja y de primaria importancia se encuentra satisfacer las necesidades fisiológicas (alimentación, respiración, etc.); segundo, la necesidad de seguridad (protección, seguridad, etc.); tercero, la aceptación social (afecto, amor, pertenencia, etc.); cuarto, necesidades de autoestima (confianza, éxito, respeto, reconocimiento) y en quinto lugar la necesidad de autorrealización.

Como es visible, en la necesidad de autoestima se encuentra la el reconocimiento, de manera que es un factor importante en la cadena de necesidades que deben suplir los seres humanos. Así que enfáticamente digo sí, el reconocimiento es importante.

Como lo menciona Ignacio Fernández en su libro ‘Felicidad Organizacional’, es importante que los empresarios tengan una forma de ritual o celebración para los trabajadores una vez se consigan los resultados y logros esperados. Este tipo de incentivos lleva a que se logren las metas de forma más eficiente.

Existen miles de formas de reconocimiento, compensaciones económicas, incentivos y beneficios. Sin embargo, el más poderoso es el salario emocional, es decir, “todas aquellas razones no monetarias por las que la gente trabaja contenta, lo cual es un elemento clave para que las personas se sientan a gusto, comprometidas y bien alineadas en sus trabajos”.

Hoy existe la posibilidad de comparación entre muchos cargos, tipos de empresa, formas de liderazgo, y cuando las empresas tienen su objetivo puesto en ser una marca empleadora, es más fácil poder retener el talento, lo cual es una ganancia, pues la rotación es uno de los problemas más graves que deben combatir hoy las áreas de recursos humanos, además de ser un problema desde el punto de vista financiero para las empresas.

Tener alta rotación de trabajadores implica una fuga de dinero. Hoy ser una marca empleadora lleva a que la gente decida quedarse en la empresa, y no irse a buscar otra en la que los beneficios y el salario emocional sean más llamativos.

El reconocimiento y las formas de reconocer al trabajador hacen parte del salario emocional. En el Libro ‘La práctica de la Felicidad’ que saldrá en noviembre, recomiendo tener un plan de reconocimientos, es decir, un plan de incentivos, beneficios que logren crear sentido de pertenencia y propósito de vida y de la empresa.

Es importante preguntarse ¿qué tipo de reconocimientos serán los adecuados? Se recomienda tener indicadores de éxito de dichos reconocimientos, pues no se trata de dar reconocimiento por darlo, sino porque está vinculado a la reducción de la rotación, a la mejora del clima laboral, bienestar, y cumplimiento de metas, al igual que a ser más productivos.

Los invito a que se diviertan generando un plan de reconocimiento, rico, diverso y que cumpla con la razón de ser de reconocer, para que la gente esté feliz en su lugar de trabajo.

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