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Con la llegada de la tecnología a la vida de las personas y sus trabajos, ésta mejoró en gran medida las comunicaciones haciéndolas más rápidas y económicas. Muchos procesos se simplificaron, por ejemplo, ya nadie va a comprar el tiquete de avión a una oficina, algunos no van a las tiendas a comprar ropa o alimentos, sino que pueden pedirlos por internet, ahorrando dinero y tiempo. Pero en el otro lado de la ecuación encontramos que la tecnología trae también grandes distracciones e interrupciones que generan estrés, improductividad e infelicidad.
En un estudio realizado en 2016 por Montag y Walla, se evidenció que, en promedio las personas estaban pasando más de 160 minutos al día en sus teléfonos celulares, tiempo que termina siendo perdido. Pero después de covid-19, llamado el “acelerador digital”, el tiempo en pantalla incrementó en los diferentes países entre 45% a 700%, es decir que hay personas que pasan siete horas del día frente a la pantalla.
El tema interesante es cómo este tiempo en pantalla afecta el bienestar y la felicidad de las personas. Si hablamos de felicidad en términos del Dr. Martin Seligman, llamado el “modelo Perma”, en la que la A señala que para que las personas sean felices necesitan cumplir metas y sueños, sin embargo, a veces no es posible lograrlo por la cantidad de interrupciones y distracciones diarias dadas por la tecnología.
Requerimos equilibrio digital, ya que la forma en la que hoy utilizamos la tecnología puede hacernos las personas más productivas o las más improductivas, así como las más felices o infelices. A continuación, comparto algunos de los ejemplos que di en mi charla TEDx sobre Equilibrio Digital. Primero, hoy, gracias a la tecnología, contamos con un mejor sistema de transporte lo que ayuda a llegar más rápido al destino. Pero si la industria automotriz produce demasiados automóviles, el tiempo que nos habíamos ahorrado entre la casa y el trabajo lo estamos consumiendo en el tráfico, ¿Dónde está el equilibrio?
Segundo, gracias a la tecnología hoy tenemos mejores herramientas de comunicación. Si tenemos a la familia viviendo en otro país es posible hacer un “facetime” y hablar o saber cómo van, mientras que anteriormente debíamos esperar meses a que llegara una carta para enterarnos de cómo estaban. Hoy cuando una persona escribe un mensaje de WhatsApp, lo dejan “en visto”, o cuando estando sentados al lado almorzando, ni siquiera se ven o hablan, se genera ruptura del vínculo familiar o relacional. ¿Dónde está el equilibrio?
Tercero, gracias a la tecnología es posible escribir un libro en 6 meses o un año, mientras que si lo hiciera a mano demoraría unos 4 años. Pero, si en el momento en el que se está escribiendo el libro se tienen 18 ventanas abiertas, llegan notificaciones de WhatsApp, de quien lo taggeó en redes sociales, del nuevo colchón o de la última noticia, es posible que nunca llegue a terminar el libro. Las constantes distracciones e interrupciones nos están haciendo estresados e improductivos.
Necesitamos volver al equilibrio y sobre todo lograr el equilibrio digital, para poder estar conectados con aprovechamiento de los beneficios de la tecnología sin volvernos adictos, evitando que las distracciones e interrupciones nos lleven a estados de estrés, improductividad e infelicidad. Pero esto solo depende de cada uno de nosotros.
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