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Un nuevo estímulo económico: la genialidad de Mitt Romney

He estado hurgando un poco en lo que ha estado diciendo la campaña de Romney y los economistas que lo acompañan en el viaje, y creo que he descifrado la verdadera doctrina económica que Mitt Romney y su círculo interno tienen en mente. Sobra decir que no es lo que la campaña ha afirmado.

La línea oficial ha sido que el programa de cinco puntos del Sr. Romney creará montones de puestos de trabajo. Esto encierra un par de problemas. Primero, el programa es vacuo – principalmente es una declaración de resultados deseados, no de políticas. En segundo lugar, tal como lo señaló recientemente Glenn Kessler en la columna “Fact Checker” de The Washington Post, los estudios citados como justificación para la cifra de 12 millones de empleos no dicen para nada lo que la campaña afirma.

De hecho, un punto que debería decirse es que: el Sr. Kessler no está en lo cierto en su crítica a un documento escrito por el economista John W. Diamond, donde éste describe grandes ganancias en empleo como consecuencia del plan fiscal de Romney. El horizonte temporal, de hecho, no es muy importante. Lo relevante es que el documento es un análisis de una economía que se asume continuamente en pleno empleo. Las “ganancias en empleo” que estima el documento son del lado de la oferta, no de la demanda – representan un incremento en el número de gente que quiere trabajar, no un incremento en el número de puestos de trabajo disponibles.

Si lo prefiere así, el Sr. Diamond afirma (inverosímilmente) que habría un gran salto en la tasa de participación de la fuerza laboral.

Y esto, por supuesto, no tiene nada que ver con los problemas de una economía donde la gente que quiere trabajar no puede encontrar puestos de trabajo.

Entonces, la campaña de Romney está mintiendo sobre la explicación de su alarde sobre el empleo. Pero, ¿realmente qué hay detrás? La respuesta de hecho es bastante clara: confianza.

La noción del Sr. Romney es que en este momento estaríamos teniendo una arrolladorae recuperación, excepto que los Creadores de Empleo sienten que el Presidente Obama los ve raro. Y entonces, lo único que tiene que hacer el Sr. Romney es presentarse, y los tiempos felices volverán de nuevo.

Ahora, la réplica obvia aquí es que sabemos por qué tenemos una recuperación débil, y no es por el mal de ojo del Sr. Obama – es una resaca normal de una severa crisis financiera que sólo podía haberse evitado con un estímulo fiscal y monetario mucho más fuerte. Pero no es una narrativa que la gente de Romney quiera escuchar. De ahí el esfuerzo decidido de gente como John Taylor, un economista de Stanford, para descartar todo lo que hemos aprendido de los efectos macroeconómicos de las crisis financieras.

Así que ahí lo tienen. El verdadero plan es proveer un estímulo económico con forma de la increíble genialidad del Sr. Romney; la historia principal es la pretensión de tener un verdadero programa. ¿Ya está sintiendo confianza?