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“Las opciones angustiosas en una Europa afligida”: Krugman lo dice

Cuestiones de balanza de pagos y no en temas de deuda soberana; tuvieron un enorme influjo de capital entre 1999 y 2007, lo que llevó a inflación, y ahora de alguna forma necesitan recuperar competitividad.

Daniel Davies, analista y miembro del grupo de bloggers "Crooked Timber", publicó recientemente una muy buena nota – escrita en forma de juego de aventuras de interpretación de papeles – sobre Grecia (en crookedtimber.org); el punto era que no hay respuestas correctas, ciertamente no para el gobierno de ese país, dada la situación que ha generado la creación del euro y la burbuja de deuda inicial dentro de la eurozona.

Realmente es una posición angustiosa para todas las economías periféricas que están en problemas. Principalmente, la raíz de sus problemas está en
Pero por encima de esto hay una crisis de deuda soberana que los ha forzado a buscar ayuda – y los prestamistas están exigiendo a cambio estricta austeridad, lo que está deprimiendo más a unas economías que ya sufren de severa sobrevaluación.

Lo difícil es ver lo que Europa, en general – que en la práctica significa el Banco Central Europeo y los alemanes -, debería estar haciendo: menos en términos de exigencias de austeridad y mucho más reflación (toda la situación se vería mucho mejor con una inflación en una eurozona de 3 o 4 por ciento). Y se puede argumentar que la austeridad, al menos en este nivel de dureza, de hecho es contraproducente incluso en términos fiscales: deprime el crecimiento, por lo que la posición de deuda empeora aun cuando el déficit presupuestal actual se reduzca.

Es más difícil, empero, decir qué deberían hacer los líderes de estas economías periféricas. El impago unilateral no solucionará el problema de la competitividad, y al menos por ahora de hecho empeoraría los aprietos fiscales, puesto que todas siguen registrando déficits primarios (situación que podría cambiar aproximadamente en un año).
El abandono del euro permitiría una rápida devaluación, solucionando el problema de la competitividad – pero sería enormemente perjudicial y generaría vasto rencor, por lo que se dificulta ver que algún gobierno tome este paso a menos que realmente no haya alternativas (lo que pronto podría ser el caso de Grecia, pero no de los demás).

Entonces, existe cierto tipo de trampa. Si fuera el primer ministro de un país así, ¿qué podría hacer? Principalmente, me temo, suplicar a la troika que suavice las exigencias de austeridad, hacer lo que pueda (no mucho) para acelerar el aumento en la competitividad y esperar que las cosas mejoren gradualmente vía "devaluación interna" o que empeoren y provean el ambiente económico y político donde la salida del euro se vuelva una posibilidad real. Es una forma terrible de hacer política económica, pero no veo ninguna bala de plata.