Analistas

La sociología de la economía: gente racional, decisiones irracionales

David Brooks no está contento con el giro que ha tomado la conversación respecto a la clase trabajadora blanca de Estados Unidos; está en su derecho, aunque creo que está caricaturizando mi postura. Pero quiero dejar algo en claro sobre la naturaleza de la explicación social.

El Sr. Brooks escribe en una columna intitulada “The Materialist Fallacy”, publicada en The New York Times el 14 de febrero: “No me importa cuántos empleos fabriles se hayan perdido, sigue sin tener sentido abandonar la preparatoria”.Muy cierto. Pero supongamos que aplicáramos la misma lógica a otro problema – digamos, la obesidad:No me importa el poco trabajo manual que hagan los estadounidenses en estos días, ni qué tan accesible se haya vuelto la comida rápida, sigue sin tener sentido no quedarse en el peso ideal con dietas y ejercicios.Esto también es cierto – aunque poca gente lo hace (yo no, aunque en unos minutos me voy a subir a la caminadora).El punto es que es perfectamente posible invocar causas materiales para cambios sociales – la difusión de la comida rápida que hace más pesados a los estadounidenses – incluso cuando individuos perfectamente racionales y perfectamente controlados no responderían de la misma forma en que realmente lo haría la gente real. Nadie – no el sociólogo WilliamJulius Wilson, ni el economista Larry Mishel, ni su seguro servidor – niega que los malos efectos de la disminución de las oportunidades serían mucho menores si la gente siempre hiciera lo que más conviene a sus intereses de largo plazo. Pero la gente a menudo no lo hace, por lo que la pérdida de oportunidades económicas puede ser social y económicamente destructiva.Eso no es materialismo crudo – es decir que la gente es humana.Misma red, más gente cayendoEn publicaciones recientes en Internet, el Sr. Mishel y James Kwak, profesor asociado de la Escuela de Leyes de la Universidad de Connecticut, establecen un punto (en una forma ligeramente distinta) al que he planeado llegar: el incremento de la última década en el gasto para la red de seguridad social no refleja una expansión de esa red de seguridad. En cambio, refleja dos cosas: el creciente costo del servicio médico y un terrible desplome económico que ha puesto en necesidad a mucha más gente.Realmente no se quiere caer en el tipo de afirmaciones de Sharron Angle, donde ese político de Nevada analizó el creciente número de personas con seguro de desempleo y vales alimenticios y aseguró que el Estado benefactor estaba descontrolado.El sector financiero es el descontrolado, y cada vez empuja más gente al precipicio.