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La opción es muy clara para estas elecciones en los Estados Unidos

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Hace un tiempo mencioné, en un contexto bastante diferente, un ensayo de Isaac Asimov sobre ciencia ficción soviética donde el autor sostuvo que los dos temas principales de la ciencia ficción occidental – “qué tal si” y “si tan sólo” – fueron descartados. En cambio, los escritores hablaron sobre el tema de “si sólo esto pasa”.

Y ese fue el tema del discurso pronunciado a principios de mes por el Presidente Obama durante la Convención Nacional Demócrata. ¿Y sabe qué? Estuvo perfectamente bien.

El Sr. Obama no podía hablar de lo maravilloso que están las cosas, porque no es así. Tampoco podía ir contra su propio historial. Entonces, tuvo que defender que las cosas se pondrán mucho mejor si lo eligen por segunda vez, y que empeorarán de no ser así.

Y hay mucho en defensa de ese caso. Si el Sr. Obama es reelegido, tendrá una cobertura médica casi universal para el 2014. Es algo muy significativo. La reforma financiera también es importante – y ya ha sido promulgada. Y también hay una buena probabilidad de que presida una recuperación económica que validará su historial.

Ha habido un coro de desaprobación de los eruditos que querían … ¿que querían qué? No era apropiado que re escenificara la convención de expertos de Bill Clinton. No iba a develar ninguna propuesta importante.

Argumentó lo que tenía que argumentar, y lo hizo bien.

No es momento para ser demandante

He estado tocando el tambor de las políticas keynesianas desde que golpeó la crisis financiera. Fui una de las pocas personas que habló negativamente del discurso de toma de protesta del presidente Obama en 2009 porque parecía pasar por alto el punto de que en Estados Unidos sufríamos de falta de demanda, y me volví frenético con el monto inadecuado del estímulo.

Entonces, ¿me molesta la virtual ausencia de retórica del “lado de la demanda” en el discurso del Sr. Obama en la Convención? Seamos realistas: el público no entiende la economía keynesiana. El presidente podría usar el púlpito de las amenazas para intentar cambiarlo, y he estado urgiendo que lo haga. Pero no dos meses antes de las elecciones.

Y sabemos que la administración tiene en mente impulsar la demanda. La Ley de Empleos Estadounidenses, propuesta hace un año y bloqueada por los republicanos del Congreso, era un tipo de plan bastante keynesiano, y todo lo que sé dice que es un buen ejemplo del tipo de cosas que apoya el círculo interno. Es razonablemente cierto que habrá intentos de proveer más demanda si gana el Sr. Obama, y por el momento es lo único que se puede pedir.

Es muy triste que estemos en esta posición, pero aquí estamos, y sería irrealista y contraproducente exigir que el Sr. Obama intente cambiar tanto la discusión nacional en este momento.

Obvia decepción

Tom Edsall, profesor de periodismo de la Universidad de Columbia, escribió un artículo muy bueno para la versión en Internet de The New York Times sobre una de las evasiones clave en el plan presupuestal de Paul Ryan: los enormes recortes no especificados en el gasto discrecional.

“De lo que la gente no ha estado hablando mucho”, escribió el Sr. Edsall, “es de que el presupuesto de Ryan contiene un agujero de 897,000 millones de dólares: masivos pero inexplicados recortes en programas nacionales tan discrecionales como educación, inspección de alimentos y medicamentos, seguridad laboral, protección ambiental y fuerzas policíacas. El alcance de los recortes – impactantes por su amplitud – está oculto”.

De todas las personas que he leído, el Sr. Edsall es el que entra en más detalles sobre cuánto está oculto en ese “agujero” y cómo cuestiona todo lo demás que afirma el Sr. Ryan.

¿Pero puedo señalar que esta obra básica de engaño fue obvia desde siempre? Desde mi interpretación original, escrita en una columna hace más de dos años: “Finalmente, hablemos de esos recortes en el gasto. En la primera década, la mayoría de los supuestos ahorros en el plan Ryan viene de asumir nulo crecimiento en dólares del gasto discrecional nacional, que incluye todo tipo de cosas, desde política energética hasta educación y el sistema de cortes. Esto representaría un recorte de 25 por ciento una vez ajustado a la inflación y crecimiento poblacional. ¿Cómo se alcanzaría un recorte tan severo? ¿Qué programas específicos serían recortados? El Sr. Ryan no lo dice”.

Y no obstante, hasta hace muy poco todo el Beltway estaba unido en alabanzas al Sr. Ryan como Serio vigilante de los déficits con un plan detallado – incluso recibió un gran premio por su responsabilidad fiscal.

Entonces, la historia de Ryan realmente no sólo tiene que ver con el Sr. Ryan; trata de cómo el “establisment” permitió dejarse tomar por un leguleyo tan obvio, pese a las advertencias de los muchos que decíamos que, bueno, que obviamente era un leguleyo.
 

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