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La mala suerte de la Eurozona vinculada a pronósticos fallidos

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Joe Weisenthal se equivoca. El reportero de Business Insider escribió recientemente que todo mundo pronosticó el desastre económico que se está desarrollando en Europa. No es así. Es lo que él predijo, es lo que yo predije, pero no es para nada lo que mucha gente predecía.

 

Y la gente que se equivocó completamente resulta ser la gente que sigue manejando la política económica europea.
 
Tal como lo señaló en su blog el economista Jonathan Portes, ahora han pasado más de dos años desde que Olli Rehn, comisionado europeo de asuntos económicos y monetarios, declaró que “la recuperación de Europa en la economía real se ha afianzado y se está volviendo autosustentable”.
 
El Sr. Rehn sigue en la Comisión Europea, y sigue diciéndonos que la austeridad no tarda en funcionar. Y no está solo. El equipo de economistas de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico que en mayo de 2010 no sólo nos dijo que Europa necesitaba austeridad fiscal, sino que la Reserva Federal tenía que elevar las tasas de interés para finales de año para evitar la inflación, sigue emitiendo informes. Y también están David Cameron y George Osborne, de Gran Bretaña.
 
Los lectores a veces se quejan de mis frecuentes referencias a las cosas en las que mis amigos y yo acertamos y otros se equivocaron. Pero mire, no es ego (o, en cualquiera de los casos, no sólo es ego). Los pronósticos ayudan a los economistas a juzgar entre modelos. Si el mundo tiene resultados que discrepan bastante con lo que dice su marco que debía haber pasado, supuestamente debe reconsiderar su marco – como yo lo hice, por ejemplo, luego de equivocarme con las tasas de interés en 2003.
 
Y el hecho es que un marco más o menos keynesiano – un marco que dice que la austeridad en una economía deprimida es una idea muy mala – ha generado pronósticos bastante buenos durante la crisis, mientras que las historias antikeynesianas que se convirtieron en sabiduría popular en Bruselas y Fráncfort han generado lo que resulta un increíble récord de fallas predictivas.
 
No obstante, los líderes europeos parecen estar determinados a no aprender nada, lo que hace que esto sea una atrocidad más que una tragedia.
 
El 90% zombie.
 
El economista Mark Thoma recientemente me señaló en una publicación de Quartz escrita por Miles Kimball, intitulada “What Paul Krugman Got Wrong About Italy’s Economy”. Así que me pregunté en qué rasgos importantes me equivoqué – pero para mi gran desilusión lo único que encontré fue otra invocación a la afirmación de los economistas de Harvard Carmen Reinhart y Ken Rogoff en el sentido de que pasan cosas malas cuando la deuda alcanza aproximadamente 90 por ciento del producto interno bruto (PIB).
 
Veamos, eso no es un resultado establecido. Es una correlación; pero también bien podría ser reflejo de un sentido de lento crecimiento a deuda grande, o de terceros factores como disfunción política e institucional ante ambas cosas, crecimiento lento y deuda grande.
 
Esta última posibilidad se vuelve especialmente persuasiva cuando vemos toda la lista de países avanzados que han excedido el supuesto umbral del 90 por ciento en los últimos 50 años: Japón, Italia, Bélgica, Grecia. Así son las cosas. Entonces, sí, Japón e Italia han tenido deuda alta y bajo crecimiento, ¿pero realmente quieren decir que la deuda fue la única causa del crecimiento lento? ¿Realmente quieren decir que la deuda es la única causa del mal desempeño de Italia? Si la respuesta a cualquiera de estas preguntas es negativa, entonces acaba de decir que no cree en los resultados Reinhart-Rogoff.
 
Entonces, ¿por qué la gente piensa que es un resultado definitivo?
 
Es obvio. La afirmación Reinhart-Rogoff respecto a la deuda la agarraron ansiosamente los guardianes del déficit, porque decía lo que querían oír. Y luego se convirtió en ortodoxia a través de lo que podríamos llamar el efecto Scarborough: Gente Muy Seria escuchó a otra Gente Muy Seria citando el supuesto descubrimiento, y luego la repitió, y se hizo parte de los que Todo Mundo Sabe – después de todo, toda la gente con la que hablaban decía que era cierto.
 
¿La afirmación Reinhart-Rogoff es en sí misma un zombie? No – aún podría ser cierta, aunque no lo creo. Pero la idea de que el umbral del 90% es un resultado definitivo, establecido más allá de cualquier duda, es una idea muy zombie – a la que han matado repetidamente pero que simplemente no se queda abajo.
 
Y los economistas profesionales, al menos, deberían haberse dado cuenta.
 
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