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El inverosímil sueño de un candidato

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Por supuesto, ha habido cierta resistencia a mi reciente columna donde señalo que el Muy Serio Paul Ryan de hecho no es nada serio. Parte de esta resistencia toma la forma de afirmaciones de que debe ser serio porque la Oficina Presupuestaria del Congreso (CBO, por sus siglas en inglés) calificó su plan presupuestario y descubrió que llevaba a menos deuda.

La gente que dice cosas como ésta evidentemente no ha leído nada del verdadero análisis de la CBO – el más informativo es el primero (el de abril de 2011, disponible en CBO.gov). Y, en particular, no han entendido cómo ha jugado con el sistema el Sr. Ryan.

Tal como lo señalé la semana pasada cuando describí lo que realmente está en el plan Ryan, la CBO no señaló las cláusulas del plan; no había ni remotamente suficientes detalles como para realizar un análisis completo. En cambio, la CBO expuso las implicaciones de las sendas de ingresos y gasto asumidas por las instrucciones del Sr. Ryan – sin expresar ninguna opinión sobre si estas sendas eran factibles. Efectivamente, creo que detecto un poco de sarcasmo discreto en lo que sí dijo el informe de la CBO. Respecto de los ingresos, declaró: “La senda de los ingresos como porcentaje (del producto interno bruto) fue especificada por el personal del presidente Ryan. La senda se incrementa constantemente desde aproximadamente 15 por ciento del PIB en 2010 a 19 por ciento en 2028 y permanece en ese nivel posteriormente. No hubo especificaciones sobre suministros particulares de ingresos que fueran a generar esa senda” (mi cita).

Sobre el gasto, el informe declaró: “Se especificó que esa combinación de gasto obligatorio y discrecional caería de 12 por ciento del PIB en 2010 a aproximadamente 6 por ciento en 2021 y que después se movería en línea con el deflactor de precios del PIB a partir del 2022, lo que generaría más caída con relación al PIB. No se especificó ninguna propuesta que fuera a generar esa senda” (mi cita, otra vez).

Entonces, el Sr. Ryan jugó con el sistema: logró que la CBO produjera un informe que para los que de hecho no leen se ve como validación de sus números, cuando realmente evitó cualquier calificación real a sus propuestas.

Si piensa lo contrario, lo han engañado.

Francisco d’Anconia habla sobre el dinero

Dave Weigel, comentarista de Slate, hizo un excelente descubrimiento el otro día: en una publicación del 13 de agosto, señaló que en 2005, durante una charla con la Sociedad Atlas, Paul Ryan dijo que sus puntos de vista respecto a la política monetaria se basan en el discurso de un personaje de “Atlas Shrugged”, de Ayn Rand.

El Sr. Weigel señala una diatriba de 23 párrafos de Francisco d’Anconia, heredero de un imperio de minas de cobre: “Un escritor de una revista de izquierda le dice que ‘el dinero es la raíz de todos los males’. Eso enciende a d’Anconia, quien despotrica sobre el dinero … el problema, dice d’Anconia, es que los estatistas – saqueadores y gorrones – ven signos de dólar y piensan que pueden y deben distribuirlos. ‘Cada vez que aparecen destructores entre ellos’, dice, ‘empiezan destruyendo el dinero, puesto que el dinero es la protección de los hombres y la base de una existencia moral. Los destructores se apoderan del oro y dejan a sus dueños una pila de papel falso. Esto acaba con todos los estándares objetivos y entrega a los hombres al poder arbitrario de alguien que arbitrariamente fija valores. El oro era un valor objetivo, un equivalente de la riqueza producida. El papel es una hipoteca sobre riqueza que no existe, respaldado por un arma apuntada contra los que se espera que lo produzcan’”.

Aparte de revelar qué tan fanático es el Sr. Ryan de Ayn Rand – ¡leyenda urbana ni qué ocho cuartos! -, es interesante porque ese discurso de 23 párrafos no sólo es un llamado al estándar de oro; es un llamado a eliminar el papel moneda para volver a la moneda de oro.

Esto me puso a pensar: ¿cuándo fue la última vez que la economía estadounidense de hecho funcionó con especie y no con billetes?

Recuerde que el papel moneda se ha usado ampliamente durante mucho, mucho tiempo. Originalmente, a menudo se trataba de billetes de bancos privados, como el billete de $10 (“dix”) del Citizens’ Bank of Louisiana que pudo haber dado origen al término “Dixie” para referirse al sur del país. Hay una extensa y principalmente positiva discusión sobre los billetes bancarios en “La riqueza de las naciones”, de Adam Smith.

¿Pero en qué momento los billetes dominaron a las monedas?

Bueno, la Edición Millennial de “Historical Statistics of the United States” tiene algunos datos.

Según leí, en 1813 sólo había 7 millones de dólares en monedas en poder del público estadounidense, versus 52 millones en billetes bancarios. Entonces, incluso hace dos siglos ya éramos una economía de dinero de papel.

Y esto significa que el Sr. Ryan quiere regresar el reloj dos siglos, no uno.
 

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