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El heredero estadounidense de Margaret Thatcher: Bobby Jindal

Tal como lo señaló Bruce Bartlett, un exasesor de política del Presidente Ronald Reagan, en un comentario para The New York Times en 2011, la Margaret Thatcher que admiran los conservadores estadounidenses se asemeja poco a la finada primera ministra británica del mismo nombre.

 

En particular, la Sra. Thatcher difícilmente hizo algo por achicar el Estado benefactor británico (aunque sí estropeó la protección para la jubilación). Lo que sí hizo fue redistribuir descendentemente la carga impositiva, recortando las tasas a los de mayor ingreso y elevando los impuestos al consumo, que recaen más fuertemente en los que ganan poco. Su caída de gracia se debió en parte al impuesto de capitación, un impuesto drásticamente regresivo – el mismo monto para todos, independientemente de su ingreso – que resultó demasiado, incluso para su propio partido.
 
Y eso significa que su más fiel heredero en Estados Unidos es… Bobby Jindal, el no tan genio gobernador genio de Louisiana que recientemente propuso descartar el impuesto a las ganancias de su estado y reemplazarlo con impuestos a las ventas.
 
Al comentarista conservador Grover Norquist le encantó. Según un artículo publicado recientemente en Talking Points Memo: “Grover Norquist, el líder  intelectual de la gente antiimpuestos de Washington, había elogiado el plan de Jindal como ‘la reforma fiscal estatal más atrevida y más procrecimiento de la historia de Estados Unidos’. Señaló que era particularmente significativa porque con Obama posicionado para vetar durante los próximos años cualquier cosa semejante al presupuesto de los republicanos de la Cámara de Representantes, Louisiana podría ser la mejor oportunidad de los republicanos de presumir sus ideas fiscales a nivel estatal.
 
“‘Los medios nacionales y la gente del corredor del Acela (entre Washington y Boston) siguen enfocándose en un Washington al que le gusta discutir asuntos triviales, pero pueden aprender cómo es una verdadera reforma fiscal viendo a Louisiana’, dijo Norquist”.
 
Por extraño que parezca, los que viajan en el Acela no son los únicos que odian esta idea; también los ciudadanos de Louisiana; 63% lo desaprueba y 27% lo aprueba. El propio nivel de aprobación del Sr. Jindal se ha colapsado, así que está teniendo su propio momento de impuesto de capitación.
 
De cualquier forma, si los republicanos deciden emular de forma más general el verdadero historial de Thatcher, estoy seguro que los demócratas estarían encantados.