Analistas

El auge de la economía “Orwelliana”

Estos últimos años han sido tiempos magros en muchos sentidos – pero han sido de auge para falacias económicas agonizantemente torpes que provocan ganas de darse con la cabeza contra la pared.

La última moda – ilustrada por un artículo de opinión publicado recientemente en The Wall Street Journal – es que la política monetaria expansiva generalmente es un regalo para los bancos y plutócratas. Efectivamente, esa perorata, intitulada "Cómo es que la Fed favorece al uno por ciento", escrita por Mark Spitznagel, fundador de un fondo de inversiones, de hecho afirma que todo el tema del 1 versus el 99 por ciento realmente debería enfocarse en controlar o incluso abolir la Reserva Federal. "La implacable expansión del crédito por la Fed crea disparidades artificiales basadas en privilegios políticos y poder económico", escribió el Sr. Spitznagel.
 
¿Qué tiene de malo la idea de que echar a andar la máquina de hacer dinero es un regalo para los plutócratas? Permítame explicarlo. En primer lugar, la política actual es absolutamente contraria a lo que se está afirmando.
El relajamiento cuantitativo no está siendo impuesto al pueblo por financieros y rentistas; se está aplicando, hasta donde llega, por los alaridos de protesta de la industria financiera. O sea, ¿dónde están las editoriales del The Wall Street Journal exigiendo que la Fed eleve su meta inflacionaria?
Más allá de eso, hablemos de economía.
 
La ingenua (o deliberadamente engañosa) versión de la política de la Fed es la afirmación de que su presidente, Ben Bernanke, está "regalando dinero" a los bancos. Lo que realmente hace, por supuesto, es comprar cosas, normalmente deuda gubernamental de corto plazo pero actualmente a veces también compra otras cosas. No es un regalo.
Para afirmar que efectivamente es un regalo, tiene que sostener que los precios que la Fed está pagando son artificialmente altos, o lo que es igual a decir que las tasas de interés están siendo forzadas a la baja artificialmente. Y de hecho todo el tiempo se ven afirmaciones en ese sentido.
 
Pero si lo piensa un minuto, la afirmación es verdaderamente extraña. Quiero decir, ¿cuál es la tasa de interés no artificial, o "natural", si así lo prefiere?
Resulta que de hecho hay una definición estándar para la tasa de interés natural, acuñada por el economista sueco Knut Wicksell, y básicamente se define con base a la CPP (Comiendo se Prueba el Pastel). En términos generales, la tasa de interés natural es la tasa que llevaría a una inflación estable más o menos a pleno empleo. Y tenemos una inflación baja y desempleo alto, lo que sugiere fuertemente que la tasa natural de interés está por debajo de su nivel actual, y que el problema clave es el límite inferior cero que nos impide alcanzarla.
 
Bajo estas circunstancias, la política expansiva de la Fed no es cierto tipo de regalo para los bancos – no es más que un esfuerzo por dar a la economía lo que necesita. Además, los esfuerzos de la Fed para lograrlo probablemente tenderán a afectar a los banqueros, en promedio, en lugar de ayudarlos. El negocio de los bancos consiste principalmente en endeudarse a corto plazo y prestar a largo plazo; cualquier cosa que reduzca el diferencial entre las tasas de corto y largo plazo probablemente será malo para sus ganancias.
Y las cosas que la Fed intenta hacer, de hecho, en gran parte apuntan a aplanar ese diferencial, ya sea persuadiendo a los inversionistas de que mantendrá en cero las tasas de corto plazo durante más tiempo o saliendo a comprar activos de largo plazo.
 
Son acciones que se esperaría que provocaran encono entre los banqueros, no alegría – y de hecho eso es lo que ha pasado.
Finalmente, ¿cómo es que la política monetaria expansiva supuestamente afecta al 99 por ciento? Pensemos en toda la gente que vive de ingresos fijos, según nos dicen. ¿Pero quién son estas personas? Conozco el panorama: jubilados que viven de los intereses de sus cuentas bancarias y de su cheque fijo de pensión – e indudablemente algunas personas caen en esta descripción. Pero no son muchas.
 
En estos días, el jubilado típico estadounidense depende enormemente de la Seguridad Social – indexada contra la inflación. Tal vez reciba algunos intereses por sus depósitos bancarios, pero no muchos: ordinariamente, los estadounidenses tienen menos activos financieros que los que la élite puede imaginarse. Y en lo que respecta a las pensiones: sí, algunas personas tienen planes de pensiones con beneficios definidos que no están indexados a la inflación. Pero es una minoría menguante – y el efecto, digamos, de una tasa de inflación uno o dos puntos mayor no va a ser enorme ni siquiera para esta minoría.
 
No, las víctimas reales de las políticas monetarias expansivas son las mismas personas que según la mitología actual están promoviendo estas políticas. Y eso, supongo, explica por qué estamos escuchando lo contrario.
Es un mundo de George Orwell, y simplemente vivimos en él.