Analistas

Culpando al fracaso moral de los problemas sociales

Pero había mucha alarma respecto a los problemas de la comunidad afroamericana, donde el desorden social estaba en auge incluso mientras la discriminación legal explícita (aunque no la discriminación de facto) estaba llegando a su fin. ¿Qué estaba pasando?

Hubo todo tipo de teorías, desde la complacencia cultural hasta afirmaciones de que todo se debía al Estado benefactor. Pero algunas personas, notablemente el sociólogo William Julius Wilson, sostuvieron que la causa subyacente era económica: los buenos empleos, aunque seguían siendo bastante abundantes en Estados Unidos en general, estaban desapareciendo de los centros urbanos donde se concentraba la población afroamericana. Y el colapso social, pese a ser real, era consecuencia de la causa subyacente.

Esta historia contenía una clara predicción; a saber, que si los estadounidenses blancos enfrentaran una desaparición de oportunidades similar, desarrollarían patrones de comportamiento parecidos. Y, sin lugar a dudas, con el ahuecamiento de la clase media, vimos lo que Kevin Williamson, corresponsal de National Review, describió recientemente como “la dependencia del Estado benefactor, la adicción a drogas y el alcohol, la anarquía familiar”.

¿Y en este caso cuál es la lección? Que los blancos pobres son fracasos morales, y que deberían mudarse a sitios donde haya oportunidades (donde sea que estén). Es verdaderamente extraordinario.

Williamson también critica mucho a los vales de comida, a los programas sociales y al seguro por discapacidad, que según insisten los conservadores está cargado de fraudes, pese a mucha evidencia de lo contrario.

Ciertamente, vale la pena señalar que otros países desarrollados, con Estados benefactores mucho más generosos, no están teniendo el tipo de colapso social que estamos viendo en el corazón estadounidense.

Basta con ver el trabajo de investigación de los economistas de Princeton Anne Case y Angus Deaton. Es casi como si tener una red de seguridad social fuerte llevara a una salud social mejor, no peor. La idea de que los vales de comida de cierta forma son responsables de los problemas de Estados Unidos discrepa absolutamente con la evidencia.

(Solo como nota al pie, ya que alguien lo va a mencionar: otras economías desarrolladas están igual de abiertas que nosotros al libre comercio; entonces, independientemente de lo que ustedes crean del libre comercio, no necesariamente causa colapso social.)

Resulta ser que la incapacidad de la derecha para enfrentar la evidencia en este frente es … igual a su incapacidad para enfrentar la evidencia en cualquier otro frente.

Nuestra débil red de seguridad social

Siendo alguien que ha vivido personalmente las fallas de nuestra red de seguridad social, mi interpretación es la siguiente: Estados Unidos ha decidido que soy un zoquete despreciable gracias a fuerzas económicas que están más allá de mi control.

Hice lo que suponía que tenía que hacer. Fui a la universidad. Me especialicé en un área de ciencias. Me gradué.

Después trabajé en investigación hasta que se agotaron las oportunidades de empleo. Así que volví a capacitarme para trabajar en tecnología de la información. Después me despidieron otra vez. Ahora estoy viviendo otra racha de desempleo prolongado.

Tengo la suerte de no estar endeudado, de no haber tenido casa y de haber gastado lo menos posible. Sin embargo, como adulto soltero, califico para exactamente nada de ayuda.

No tengo edad suficiente para jubilarme, pero me consideran muy viejo para contratarme. En otras palabras, soy una pérdida de tiempo y de dinero. Mi experiencia no importa, ni mis credenciales.

Lo que importa es que las empresas alcancen sus metas trimestrales, que los estadounidenses gasten y que los que no podemos encontrar trabajo nos muramos para no avergonzar al resto del país por ser desempleados, por no tener casa o por estar enfermos.

Los únicos estadounidenses dignos parecen ser los que son ejecutivos corporativos, los políticos o los muy ricos.