El mayor problema, sin embargo, es la actitud de élites públicas y privadas: hay resignación con un presente mediocre y escasa disposición
La paranoia no nace del miedo a ser vigilados, sino del pánico a que el rival utilice exactamente los mismos mecanismos de espionaje
La libertad educativa no debería depender del ingreso: cada familia debería poder elegir dónde y cómo educar a sus hijos