Analistas 21/04/2020

La flexibilidad nos hace fuertes

Los momentos de crisis dejan en evidencia la capacidad humana para transformar las situaciones adversas en oportunidades y en ello parece jugar un papel fundamental la flexibilidad mental. Los líderes del mundo en el presente han dejado ver las dos caras de la moneda frente a la crisis sanitaria y económica que vivimos globalmente. En un extremo, están aquellos que han descollado por su liderazgo social, flexible, sensible y estratégico y, en el lado opuesto, los que intentan mantenerse en su zona de confort, niegan los problemas que saltan a la vista, adoptan soluciones de corto plazo y en general, se muestran rígidos, arrogantes y con muy poca empatía. Desde luego estos son extremos de una gran variedad de actitudes que revelan lo peor y lo mejor de individuos y naciones, en un tiempo en que, los liderazgos públicos son exigidos al máximo y están muy expuestos.

Los tiempos que corren han presionado las agendas y han obligado a cambiar las prioridades de manera súbita. Las tensiones en el mundo empresarial, educativo, industrial, cultural han implicado poner en marcha planes contracíclicos que buscan contrarrestar los efectos de las grandes pérdidas económicas y sociales que enfrentamos. En medio de todo esto, han emergido increíbles muestras de creatividad, de resiliencia, de capacidad de adaptación y de emprendimiento en todo el mundo. Investigadores, científicos, innovadores se han revalorizado frente a la crisis y son demandados por soluciones de manera intensiva.

Algunos ejemplos llamativos, los conciertos por streaming que se han multiplicado a través de las redes, en un momento en que las instituciones culturales han cerrado sus puertas y pareciera que su aporte no es prioritario. Lo que ha demostrado esta crisis es que son más necesarios y valorados que nunca, lo que se hace evidente en la cantidad de formas en que se comparten exposiciones virtuales de museos, libros para lectura en casa, videos de cines y obras de teatro y hasta conciertos sinfónicos.

Otro ejemplo, viene de la diversidad de fuerzas de tarea que han juntado virtualmente a diseñadores, médicos, programadores, científicos de todo tipo para generar prototipos y soluciones a la diversidad de problemas que emergen en este momento: ¿Cómo seguir educando a niños y jóvenes con un modelo desescolarizado y virtual? ¿Cómo ayudar a los pequeños emprendedores y a las empresas? ¿Cómo mantener la salud mental en tiempos en confinamiento? ¿Cómo diseñar respiradores de forma masiva y económica? ¿Cómo apoyar a los vecinos mayores en las compras? Entre muchas otras preguntas que se multiplican a medida que pasan los días y la vida como la conocíamos se desdibuja.

Colombia ha tenido una iniciativa con el lanzamiento de los 5 retos de innovación pública para empresarios, académicos y emprendedores o la Mincienciatón que juntó al Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación y al Ministerio de Salud, en busca de 25 proyectos de investigación orientados al desarrollo de tecnologías que contribuyan a la solución de problemáticas de salud pública relacionadas con la pandemia.

Sin duda, este momento de crisis nos ha inducido a pensar de manera flexible, a “salir de la caja” para ver las oportunidades que se abren, para proponer emprendimientos, ser disruptivos, resilientes y creativos. Sobreviviremos si logramos ser flexibles; si logramos mantener una actitud abierta a las opiniones, a la novedad, al cambio en lo laboral, en nuestros hábitos, en las formas de aprender y de relacionarnos entre nosotros y con el mundo, sin rompernos emocional ni mentalmente. La flexibilidad nos hace fuertes y es una actitud completamente opuesta al miedo, a la rigidez, la convencionalidad y a lo instituido. Por eso, podríamos intentar romper el cascarón de nuestras más profundas seguridades para salir de esta crisis y decir con Jack Canfield, “todo lo que deseas está al otro lado de tus miedos”.