Analistas

Brasil: El pulpo y los tentáculos

Michel Temer, presidente de Brasil, se encuentra envuelto en un escándalo político que ha provocado fuertes tensiones en los mercados brasileños. El jueves, el índice de la bolsa brasileña, el Bovespa, cayó 8,8%, y el real brasileño se devaluó en  7,1%. Según el diario O’Globo, han salido a la luz grabaciones en las que Temer estaría avalando el soborno del dueño de la brasileña JBS (la mayor empresa de procesamiento de carne del mundo por volumen de ventas) a un testigo potencial en la investigación del mayor escándalo de corrupción del país, conocido como Lava Jato (traducido como Operación lavado a presión): una trama de lavado de dinero, sospechosa de mover más de 10.000 millones de reales brasileños.

Tras la salida de Dilma Rousseff del gobierno, nos enfrentamos ahora a varias cuestiones: ¿Sobrevivirá el gobierno de Temer a estas revelaciones? ¿Puede quedar sepultada la reforma que el país tanto necesita? ¿Qué pasará con la economía que se encontraba en franca recuperación? ¿Cómo queda el escenario político? El momento es difícil y no hay respuestas, solo especulaciones.

Es difícil pensar en el destino de Temer, que cuenta con una bajísima popularidad, pero el presidente necesitará más que nunca su conocida cintura política para mantenerse en el poder, aunque su futuro probablemente dependerá de las calles, la opinión pública y el resto de la clase política.

Las consecuencias económicas inmediatas son inevitables. La más importante de ellas, la reforma del sistema previsional (pensiones) para evitar su colapso, que en el mejor de los casos sufrirá una demora y en el peor, terminará en el baúl de los recuerdos, lo que complicará la recuperación económica.

En caso de que la Procuraduría General estime que el crimen fue cometido durante el actual mandato, la denuncia llegaría hasta el Tribunal Supremo Federal, tras la autorización de dos tercios de la Cámara de Diputados. Una eventual destitución o renuncia de Temer, sin embargo, no conduciría a nuevas elecciones presidenciales. En caso de una doble vacante -es decir, si dejan el cargo tanto el presidente como el vicepresidente- durante los dos años finales del mandato, la Constitución brasileña prevé la elección indirecta del presidente.

Y este sería precisamente el caso, ya que Temer, exvicepresidente de Dilma Rousseff, asumió el cargo tras la destitución de esta en agosto de 2016 y finaliza su mandato dentro de un año, en 2018. El primero en la línea de sucesión es Rodrigo Maia, presidente de la Cámara de Diputados. Maia, además, es el encargado de dar la primera aprobación a la petición de ‘impeachment’. Le siguen el presidente del Senado, Eunício Oliveira, y la del Tribunal Supremo Federal, Cármen Lúcia. Maia tendría 30 días para convocar una elección indirecta y el nuevo presidente sería elegido por los 513 diputados y 81 senadores en sesión conjunta (una tercera parte de ellos con problemas pendientes con la justicia). 

La Constitución no detalla si los criterios para postularse en una elección indirecta son los mismos previstos para una elección directa. Una cuestión que podría ser debatida es también si los magistrados (de la corte suprema) pueden presentarse como candidatos. En el caso de una elección directa pueden, bajo el compromiso de que renuncien a su cargo seis meses antes de las elecciones. No está claro si lo mismo sería posible en el caso de una elección indirecta.

El escándalo Lava Jato está impulsando una reforma ética sin precedentes. El Lava Jato se ha convertido en un pulpo sin corazón; no descansa, es incontrolable. Es imposible cuantificar el impacto sobre la economía y las condiciones financieras. Tal vez la fuerte corrección sea exagerada, pero al mercado no le gustan las incertidumbres, por lo cual no vemos una recuperación inmediata del Bovespa y del real brasileño. Esperamos mucha volatilidad, con breves repuntes, seguido por nuevas presiones. Inversionistas deberían de aprovechar los repuntes para reducir la exposición a acciones brasileñas. 

Por otro lado, los rendimientos de los bonos brasileños se ampliaron por más de 0,5% en solo un día. En consecuencia, el rendimiento del bono soberano a 10 años está encima de 5% y varios bonos corporativos tienen rendimientos cerca de 7%. A pesar de que podemos seguir viendo volatilidad en los precios de los mismos en el corto plazo, no recomendamos vender y creemos que en los próximos días podríamos tener una buena oportunidad de compra de emisores brasileños con fundamentales sólidos excesivamente castigados para conocedores de los riesgos implícitos en este tipo de activos.

Esperamos muchas noticias en las próximas semanas y es importante seguir vigilando la evolución del escándalo. Tal vez, el escenario más benigno implicaría una refutación rápida y definitiva de los cargos del presidente Temer. Al menos, el presidente mostró confianza en su discurso a la nación diciendo que “no tenía nada que ocultar” y que “demostraría su inocentica en el Supremo Tribunal Federal”.