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Analistas 16/02/2021

La calidad académica y la responsabilidad social

Las últimas dos décadas del sistema educativo mundial y local han estado acompañadas de la implementación de estrategias y acciones que apuestan por el acceso, la cobertura, la calidad y la pertinencia de la educación terciaria. Las Instituciones de Educación Superior (IES) han desarrollado sus mejores planes estratégicos para alcanzar posiciones de liderazgo en la calidad que ha llevado a dinámicas de competencia extrema y a menudo no sanas en cuanto a temas de ranking y reputación, olvidándose quizá de lo fundamental en el ejercicio de su misión esencial que es formar el talento humano integral a lo largo de la vida y hacer posible una cooperación para la solidaridad social y la conexión global, en un mundo digitalizado.

La realidad actual enfrenta diversos retos y transformaciones que han sido aceleradas a partir de la denominada cuarta revolución industrial, la cual integra diversas tecnologías que nos impulsan a cambiar a toda velocidad y a gran escala. Esta rápida transformación incide directamente en la educación y en sus instituciones. Nuestra capacidad de innovar y de tener una lectura amplia de las mega tendencias y de sus implicaciones en las nuevas formas de trabajo, pero también del cuidado del ser humano, de su esencia y del equilibrio con estos cambios y la construcción de un paradigma social y cultural nuevos, demarcarán la forma como nuestros estudiantes y graduados se desarrollen desde todas sus dimensiones en la sociedad de la cual hacen parte.

Hoy, más que nunca, las IES están llamadas a propiciar ambientes que permitan que sus funciones y unidades de gestión académica se articulen para promover experiencias donde, las investigaciones y sus resultados, así como el trabajo de los proyectos sociales y en general el fortalecimiento de las organizaciones sociales, están orientados por un lado, a la solución de las problemáticas sociales y ambientales de las comunidades, pero por otro, a la incorporación de los resultados y aprendizajes en los contenidos curriculares y desde luego, en la práctica en el aula. En este sentido, es clave la excelencia académica de IES, pero no pueden olvidarse estas del llamado que los valores como la justicia, la movilidad social, la equidad y la sostenibilidad ambiental les hacen para satisfacer también las expectativas de la sociedad.

No basta con la generación de conocimiento serio e innovador a través de la integración de las disciplinas académicas si este no se apropia socialmente en la acción concreta de poder solucionar los problemas reales del ser humano y de la sociedad en general. La educación superior desde todas sus funciones tiene un gran poder transformador, capaz de alimentar constante y de forma real la esperanza y la solidaridad local y global de todos los actores que ella interpela.

En el actual momento de la historia y en un mundo pospandémico es importante que las IES se conecten con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Estos son el punto de entrada clave para que se establezcan compromisos de servicio comunitario que ayuden a la consecución del logro de estos objetivos y al mismo tiempo a desarrollar en la práctica un nuevo modelo de aprendizaje basado en la integración de todas las funciones sustantivas, donde el aprendizaje mixto es clave (el aprender haciendo) y donde la indagación investigativa, tanto formativa como aplicada, no se queda solo en la perspectiva de los descubrimientos y las citaciones de alto impacto, muchas veces llevando a riesgos de una simple comercialización de esta, sino que sirve para hacer posible la transformación social de las comunidades y territorios del país en perspectiva de un desarrollo integral y sostenible.

Contribuir al desarrollo sostenible de las comunidades es el mayor impacto social solidario que hoy por hoy deberán realizar las IES del mundo entero, y particularmente de nuestro país.