En un contexto de tanta tranquilidad, incluso creciente, sería muy ingenuo suponer que un programa de ajuste financiero ambicioso, con la intranquilidad que ello conllevaría, tenga la más mínima posibilidad de lograr la aceptación democrática requerida para salir adelante
Quizás la próxima reforma tributaria no debería preguntarse cuánto más podemos cobrarles a quienes ya pagan. Tal vez debería preguntarse cómo logramos que millones de colombianos quieran entrar voluntariamente a la formalidad