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Analistas 24/10/2022

Un triángulo virtuoso

Núria Vilanova
Fundadora ATREVIA

Cuando se debate sobre las relaciones entre España y América, creo que es necesario elevar el foco y ser capaces de ver ese triángulo virtuoso que forman Latinoamérica, Estados Unidos y España. Tres vértices por los que ya circulan importantes flujos económicos, inversores y comerciales, pero que necesitan ampliar el ancho de vía que los une para aprovechar todo su potencial.

Esa es mi visión, construida a través de los ojos de grandes líderes, y la que promueve el Consejo Empresarial Alianza por Iberoamérica (Ceapi), asociación que presido y que agrupa a muchos de los 200 mayores empresarios de España e Iberoamérica. Con una lengua y muchos aspectos en común, y también con el carácter propio de cada país, tenemos la capacidad de crecer a ambos lados del Atlántico, ganar dimensión y ser globales.

Analicemos el camino recorrido por grandes empresas españolas, que crecieron en América Latina, y de allí, ya convertidas en multinacionales, abordaron el mercado de EE.UU., como Iberdrola, Repsol, Bbva o Santander, conocidas en España como las joyas de la corona. Otras realizaron el trayecto inverso. Miremos también las compras desde México de Carlos Slim con FCC o de los hermanos Amodio con OHL, hoy Ohla: empresas españolas que han alcanzado grandes éxitos de negocio en Estados Unidos.

Estas compañías no buscaron el camino más corto, eligieron el que ofrece más garantías de éxito: trazaron ese triángulo virtuoso que aprovecha España y Latinoamérica como plataformas de internacionalización. Veamos el punto de partida. Estados Unidos y España, por este orden, son los principales inversores en Latinoamérica; EE.UU. es el primer inversor en España, y el primer destino de la inversión española en el exterior. Y Latinoamérica ya es el segundo inversor en España. Si hacemos bien las cosas, hay mucho margen para crecer.

Por separado, Estados Unidos constituye un mercado de 330 millones con alto poder adquisitivo y continúa siendo la mayor economía del planeta. Un gigante que ahora, empujado por Biden y los cambios geopolíticos, está retomando su interés por Europa y por Latinoamérica.

Por su parte, Latinoamérica aporta una población de 640 millones y destaca por sus recursos naturales y energéticos, sus costes competitivos, un capital humano joven y cada vez más preparado, y un creciente talento e innovación. Algo que se refleja en los 40 unicornios, valorado cada uno en más de 1.000 millones de dólares, nacidos en la región.

Por su parte, España, como miembro de una Unión Europea que sabe que su futuro pasa por acelerar su presencia en Latinoamérica, es la vía de entrada a una economía avanzada de 447 millones de ciudadanos; ofrece seguridad jurídica; acceso a mercados de capitales; grandes escuelas de negocios y una alta calidad de vida a unos precios inferiores que la media europea.

En resumen, hablamos de un triángulo virtuoso que conecta a un mercado potencial de 1.400 millones de personas (17% de la población mundial), de los cuales 600 comparten idioma. Es el momento de superar diferencias y fortalecer un triángulo que puede y debe ganar peso en la geoestrategia mundial y en el mapa económico global. En Ceapi se es consciente de ello. Por eso, conseguida una fuerte implantación en Europa y Latam, se ha reforzado el tercer elemento del triángulo incrementando la presencia de socios de origen iberoamericano en EE.UU.

Ganemos el futuro, hagamos del área de influencia de ese triángulo un punto de encuentro para todos los que creemos y creamos Iberoamérica.

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