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Nuestra fortaleza es nuestro idioma

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Esta semana se ha celebrado en Córdoba (Argentina) el VIII Congreso Internacional de la Lengua Española, bajo el sugerente lema ‘América y el futuro del español: cultura y educación, tecnología y emprendimiento’. Una declaración de intenciones en toda regla, que personalmente aplaudo y comparto. Y es que esos cuatro aspectos son vitales en toda sociedad, y más cuando nos estamos desenvolvemos en un entorno disruptivo como es el nuevo paradigma digital.

No podemos olvidar que el español es una lengua viva, usada por más de 550 millones de personas de los cinco continentes. Personas que piensan y sueñan en español. Pero también personas que leen, estudian, trabajan y consumen en español. Una realidad que hace de nuestro idioma un patrimonio común de incalculable valor, tanto en términos culturales como económicos.

Ahora, en plena sociedad de la innovación, todos tenemos la obligación de trabajar por transformar en ese potencial en oportunidades. Porque si el mundo cambia, nuestro idioma debe cambiar con el mundo. Un desafío al que ha dado respuesta la Real Academia Española, en colaboración con la Asociación de Academias de la Lengua Española, a través de una nueva edición del Libro de estilo de la lengua española. Este manual, por primera, vez aconseja y propone soluciones prácticas a la hora de expresarnos digitalmente; e, incluso aborda un fenómeno imparable: la comunicación ser humano-máquina.

Porque la revolución digital sigue rompiendo barreras. El lenguaje oral ya no solo es la forma más habitual de comunicarnos entre personas; también es una forma cada vez más usual de relacionarnos con objetos que nos acompañan en nuestra vida cotidiana. Y pronto serán muchos más.

Sobran razones para afirmar que el futuro ya está aquí. Y ese futuro puede y debe hablar en español. Creo que la secretaria general iberoamericana, Rebeca Grynspan, durante la inauguración del Congreso, definió muy bien ese desafío: “Necesitamos más ‘start-ups’, más plataformas, más aplicaciones iberoamericanas. No podemos contentarnos con que nos traduzcan este nuevo mundo, tenemos que crearlo; y esto solo lo podemos lograr con más ciencia, más tecnología y más innovación, más espacios para el talento y la creatividad en español”. Porque nuestra fortaleza es nuestro idioma. Y en el caso de Colombia, conocida por su buen uso del español, todavía más.

El reto es situar la lengua española como una lengua de referencia en todos aquellos sectores que generan más valor añadido, como las redes, la investigación, la educación, el arte y, por supuesto, el ocio. En el mundo digital, la comunicación es un valor en alza. Y la lengua española no es ajena a ese proceso. Somos muchas las empresas que hablamos español en el mundo. Y debemos ser conscientes de que invertir tiempo y recursos en comunicación digital y en posicionar al español como una lengua con mucho futuro es una decisión inteligente.

Y hay que hacerlo con la misma filosofía que inspira a Atrevia, la empresa que fundé hace ya tres décadas: “somos movimiento, somos comunicación”. Tenemos que afrontar los nuevos desafíos de nuestro idioma con audacia e imaginación.

Necesitamos hacer de la lengua española la lengua de aquellos que transforman el mundo. Solo así conseguiremos que las mejores páginas, las mejores películas, las mejores canciones y, por supuesto, los mejores descubrimientos científicos, las mejores ideas de negocio y los mejores proyectos empresariales que vean la luz en los próximos años hablen español.

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