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Analistas 20/12/2021

Cinco ideas sobre Inteligencia Artificial

Núria Vilanova
Fundadora ATREVIA

El uso masivo de la inteligencia artificial (IA) es una realidad que ya está aquí y exige tomar decisiones: hoy el 40% de todo el tráfico en Internet es de máquina a máquina. Es imposible abarcar todo el alcance de esta auténtica revolución, pero no renuncio a compartir unas ideas clave planteadas en la presentación de un apasionante proyecto en el que me he involucrado en España, la Alianza Digital 2030, y que, lógicamente, también son aplicables a Colombia e Iberoamérica.

La primera es ser conscientes de que nos encontramos ante un reto-país, que debe abordarse colectivamente entre Administraciones, empresas, investigadores y el conjunto de la sociedad. Es un momento crítico en el que debemos conseguir que nadie se quede atrás. Porque el éxito de una tecnología se mide por su uso, por su adopción como solución más adecuada por una masa crítica que haga viable su explotación.

La segunda es que debemos trabajar simultáneamente el corto, medio y largo plazo. Toda agenda digital deber estar interconectada, favoreciendo un tejido innovador que retroimpulse el proceso, apostando por formatos de datos únicos y compatibles que faciliten su explotación. Entornos, por supuesto, que hablen español. Si hace dos años, en el artículo ‘¿En qué idioma piensan las máquinas?’ ya alertaba de la importancia para Iberoamérica de posicionarse en este proceso de innovación disruptiva, esa necesidad ha crecido.

Estas dos primeras ideas están vinculadas. Un contexto que nos obliga a que los empresarios cambiemos de mentalidad, convirtiéndonos en vehículos de innovación interna en nuestras organizaciones, pero también en nuestro entorno. Necesitamos la madurez de todo el sistema.

La tercera es saber que en la nueva economía digital el dato es la unidad de medida, mientras que la IA es la capacidad para gestionarlo y obtener conocimiento, calidad de vida y, por qué no decirlo, rentabilidad. Una economía digital que debe tener valores y propósito. Y es que el avance de la IA debe contribuir a cerrar brechas sociales, sean de género, identidad o educación. Y también debe servir para avanzar hacia la sostenibilidad mediante, por ejemplo, algoritmos verdes que en su desarrollo y proceso de toma de decisiones incorporen el impacto de cada propuesta desde una perspectiva medioambiental y social. La transformación digital no es solo un tema económico: exige que nos planteemos que valores deben regir este paradigma.

La cuarta es renunciar a sustituir personas por máquinas. La IA demanda talento y genera riqueza. Hay que redistribuir funciones, integrando la IA en todas las cadenas productivas para que contribuya a la automatización de la solución de problemas, elimine trámites y barreas, facilitando que las personas se centren en actividades de alto valor añadido.

La quinta es ser conscientes de que caminamos hacia un nuevo concepto de soberanía digital, basado en la autonomía y capacidad de cada Estado para gestionar sus datos y garantizar la seguridad de las redes por las que circulan. Se estima que el PIB mundial crecerá hasta 2030, 14% gracias a la IA. Para ello los países deben dotarse de un marco jurídico que proporcione certidumbre y estabilidad, haciendo compatible los derechos de las personas con la transparencia y el uso intensivo de los datos y la tecnología.

La digitalización solo tiene sentido si sirve para construir empresas más eficientes, sociedades más justas, Estados más cohesionados y un mundo más sostenible. Y estas cinco pistas nos ayudarán a conseguirlo.