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Desafío monetario del coronavirus

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Nelson Vera - n.vera20@uniandes.edu.co Analista

En las últimas dos semanas, el mayor contagio del coronavirus parece haber abortado las esperanzas de aceleración de la economía por cuenta del choque dual oferta-demanda, proyectándose ahora crecimientos de solo 2-2,5% en 2020 (vs. 3% 2019). En el primer caso, la disrupción de las cadenas globales de valor ya se ha extendido de Asia hacia Europa (grandes automotrices) y, en menor medida, hacia EE.UU. En el segundo caso (demanda), comienzan a evidenciarse efectos de segundo orden de menor gasto de hogares (viajes, compras, etc.) y menor dinamismo en la contratación e inversión empresarial.

Todo ello tiene potenciales agravantes del apretón en las condiciones financieras por cuenta de las desvalorizaciones en la renta variable. Esa menor demanda ya ha reducido los precios de commodities, sumándose el reciente expediente de guerra de precios Arabia Saudita - Rusia, colapsando el precio del petróleo-Brent hacia US$30/barril-brent y luce cuasi-imposible lograr los promedios cercanos a US$60/barril para todo 2020.

En otras ocasiones hemos comentado cómo la coyuntura actual sugiere baja munición de la política monetaria de la Fed, tanto por el espacio remanente (100pbs vs. los 500 requeridos en otros periodos recesivos) como en sus propios efectos estimulativos. Poco podrán hacer las recientes reducciones de -50pbs en su tasa de interés para solucionar los temas de contagio-salud pública o las disrupciones en las cadenas de valor.

La reducción de la Fed lo que busca es lograr alguna contención de los efectos por el lado de la demanda. Lo que salió mal fue la estrategia de “sorprender al mercado” con la rebaja de emergencia por fuera de los cronogramas. No solo terminaron los mercados algo asustados, sino que están presionando por reducciones de otros 100pbs en los próximos 12 meses. Aun aquí no luce muy prudente gastarse la “última bala monetaria”, pues la Fed está un poco acorralada con una “cantidad limitada de su principal instrumento monetario”… y para completar… una herramienta no muy relevante en la coyuntura actual.

Implicaciones para Colombia

Incluso en un escenario de desaceleración moderada, difícilmente lograrán materializarse los pronósticos de 3,3% para 2020, probablemente estando más cerca del 3% (y con sesgos bajistas de no ser transitorio el colapso del petróleo). Si bien ello aún denota resiliencia de la economía colombiana, ese menor crecimiento hará complejo lidiar con brechas clave en los frentes: i) laborales, donde luce poco probable reducir el desempleo promedio de 10,5% observado en 2019; y ii) déficits gemelos fiscal-externo, dado el drenaje tributario proveniente de la Ley de Financiamiento y las dificultades para reducir el déficit de cuenta corriente bajo 4.3% del PIB.

Todo lo anterior tiene implicaciones de consideración para la senda prospectiva de política monetaria del Banco de la República. A pesar de la menor expansión económica y las rebajas de la Fed, asegurar la convergencia inflacionaria hacia 3,3% al cierre de 2020 (vs. el 3,72 anual de febrero) es consistente con una repo del BR inalterada en sus actuales niveles de 4,25% (por ahora sin espacio para replicar las reducciones de otras latitudes). Las razones para ello son de tipo técnico: i) el déficit externo de la cuenta corriente podría deteriorarse hacia 5% del PIB en 2020, dado el nuevo colapso de la estantería minero-energética; ii) sobre-expansiones en el crédito de consumo superiores a 10% real, en momentos de elevado apalancamiento de los hogares y tensiones del mercado laboral; y iii) mayor potencial de pass-through cambiario.

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