.
Analistas 28/09/2021

¿Qué hacer con lo que ya no nos sirve?

Natalia Zuleta
Escritora y speaker

En días recientes me he cuestionado con respecto a las revoluciones sociales y políticas que estamos vivenciando. Parece como si la pausa obligada de una pandemia repentina nos hubiera conducido sutilmente a experimentar de manera más intensa nuestras propias creencias, sentimientos y emociones.

Como niños indefensos que salen del castigo hemos venido despertándonos a las más crudas realidades. Tenemos miedo de nuestra fragilidad y eso nos da rabia, salimos a gritar al mundo nuestras exigencias y juzgamos las de otros. Édgar Morín nos dice “cuestionamos nuestro modo de vida, nuestras verdades, nuestras aspiraciones que se hayan reprimidas (…)olvidadas en los que gozan de una vida menos esclava (…) enmascaradas por las alienaciones de lo cotidiano.” Una acertada descripción de dinámicas que han nacido en medio de tanta incertidumbre.

El mundo se revela con mayor claridad en cada rincón del planeta que nos habla de injusticia, de violencia, de insostenibilidad. Hoy tenemos la responsabilidad de organizar nuestra casa, de sacar de los rincones olvidados todo aquello que nos pesa y que detiene nuestro camino evolutivo.

La lucidez que nos ha traído la quietud ha de servirnos para contestar con sensatez a la pregunta de ¿qué hacer con aquello que ya no nos sirve? Si hay algo seguro es que las vestiduras con las que pretendimos salir del confinamiento ya no son apropiadas, nos aprietan, nos distraen, nos detienen.

Lo vemos ante nuestros ojos: empresarios tratando de hacer diferente las cosas, con más conciencia sostenible, familias buscando una educación distinta para sus hijos, personas cambiando prioridades en sus vidas y caminando por un sendero más espiritual. Una humanidad buscando respuestas pero más allá de eso replanteando las preguntas.

¿Qué es aquello que ya no nos sirve? En lo material no nos sirve tener tantos objetos que abarrotan nuestras gavetas y nos hacen sentir dependientes y pesados y que bien podrían entrar a una economía circular en la que otros pudieran darles uso. Si algo entendimos es que podemos vivir con poca ropa en nuestro armario y menos demandas en nuestros bolsillos.

En el plano espiritual creo que la depuración puede ser poderosa, empezando por el principio del aquí y el ahora. Todos comprendimos que el pasado es lo que ya no es y el futuro es una preocupación a veces nos pesa y nos distrae de experimentar plenamente el presente que es lo único que hay. En términos personales significa una mayor conexión con lo que nos rodea y la posibilidad de hacer de la gratitud el mantra que nos haga más felices.

En lo profesional esa presencia consciente significa asumir una mayor responsabilidad con nuestro propósito y con la forma como nuestras empresas pueden moldearse a una nueva realidad que implica una postura flexible, conectada con sus colaboradores y comprometida con la sostenibilidad.

En lo intelectual la limpieza aparece para revaluar creencias limitantes que nos llevan al conflicto y la división permanentes. La soberbia y egoísmo que limitan nuestra visión y no nos permiten abrir las puertas a un mundo que cada vez necesita solidaridad. Debemos depurar la lista de inservibles y recordar que el vacío es el espacio más propicio para el crecimiento. Debemos darle holgura a nuestros sueños y amplitud a nuestra evolución.